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DEVOCIONAL ENSÉÑANOS A ORAR (5)

  Alabemos al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que por su gran misericordia nos ha hecho nacer de nuevo por la resurrección de Jesucristo. Esto nos da una esperanza viva, y hará que recibamos la herencia que Dios nos ha guardado en el cielo, la cual no puede destruirse, ni mancharse, ni marchitarse. (1P.1: 3,4 DHH). En Cristo, Dios nos escogió para que tuviéramos parte de su herencia. (Ef.1:11 DHH) Esta herencia es la vida eterna en la presencia de Dios, un lugar en el cielo (Jn.14:1,3 DHH). Pero el componente más importante de nuestra herencia es la presencia de Dios en nuestras vidas, es nuestro mayor tesoro y bendición (Sal.73: 26 DHH). Nadie no las puede quitar porque Él mismo la ha garantizado al sellarnos con su Espíritu Santo, el cual demuestra su propiedad y autoridad sobre nosotros y un día llegará a su plenitud. (Ef.1:13,14 NTV). ¡A Él sea la gloria y la alabanza!     OREMOS: Padre nuestro que estás en el cielo, ¡qué privilegio...

DEVOCIONAL: “SEÑOR, ENSÉÑANOS A ORAR” (4)

  Y porque ya somos hijos, Dios mandó el Espíritu de su Hijo a nuestros corazones; y el Espíritu clama: ¡Abbá! ¡Padre! Gálatas 4: 6 (DHH) Jesús decía que Dios era su propio Padre y por eso los judíos tenían aún más deseo de matarlo (Juan 5:18) y en su oración decía Abbá, Padre (Marcos 14:36). Abbá, revela la paternidad, el misterio de Dios en Jesucristo. Dios es Padre de Jesús y Padre nuestro; por lo tanto, todos somos hermanos. (Mateo 6:9) Abbá, es un significado personal, cercano, de confianza e intimidad.   Jesús tenía una teología relacional, no una teología doctrinal. Para tener una relación con el Padre necesitamos tener la revelación sobrenatural de paternidad de Dios . Tener la revelación, si hemos experimentado un nuevo nacimiento, que el Espíritu de Cristo está en nuestros corazones y Él es quien clama: Abbá, Padre. Creer, que ese clamor procede del Espíritu en nosotros y da origen a la exclamación filial.         ...

DEVOCIONAL: “ENSÉÑANOS A ORAR” (3)

    Pero cuando se cumplió el tiempo, Dios envió a su Hijo, que nació de una mujer, sometida a la ley de Moisés, para rescatarnos a los que estábamos bajo esa ley y concedernos gozar de los derechos de hijos de Dios. Y porque ya somos sus hijos, Dios mandó el Espíritu de su Hijo a nuestros corazones; y el Espíritu clama: ¡Abbá! ¡Padre! Así pues, tú no eres esclavo, sino hijo de Dios; y por ser hijo suyo, es voluntad de Dios que seas también su heredero. Gálatas 4:7 (DHH) Dios envió a su Hijo para concedernos gozar de los derechos de ser sus hijos, de ser libres, de ser sus herederos. Envía a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo para que podamos clamar Papito, el significado de Abbá.   OREMOS: Padre nuestro que estás en los cielos, te alabo porque enviaste a tu Hijo para darme libertad, para darme el privilegio de ser tu heredero. Te alabo porque también me diste el Espíritu de tu Hijo para que pueda llamarte Papito Dios. Te alabo, porque tú desea...

DEVOCIONAL: SEÑOR, “ENSÉÑANOS A ORAR” (2)

    Cuando los discípulos le piden a Jesús que los enseñe a orar, él lo primero que hace es darle un reconocimiento al Padre. Y se refiere a “nuestro Padre”. Padre nuestro que estás en los cielos. (Mateo 6: 9) RVR.   Aquí empieza la oración. Él es el Padre de todos los que hemos creído en su Hijo (Juan 1:12) dándonos una nueva identidad en Cristo y una nueva familia. (Efesios 2:19) Como hijos podemos tener la seguridad de su amor entrañable, de su ternura, su apoyo, su fortaleza y todo lo que necesitamos. Él tiene a su disposición todos los recursos ilimitados y eternos en el cielo para ti y para mí. Si nosotros siendo malos procuramos amar y dar a nuestros hijos todo lo que necesitan, ¿cuánto más lo hará nuestro Padre? Más a todos los que le recibieron, a los que creen su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Juan 1: 12 RVR   Padre nuestro que estás en los cielos, te adoramos porque nos diste a tu Hijo para que nos adoptara ...

DEVOCIONAL: “SEÑOR, ENSÉÑANOS A ORAR” (1)

  Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos. Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén. Lucas 11: 1,4; Mateo 6: 13 VRV.         “La oración es el fósforo que enciende La Palabra de Dios y la hace arder en nuestro corazón. Es la llave que abre la puerta a los recursos del cielo. Es el interruptor que enciende la luz de la verdad. Es el control que abre la esclusa para que puedan fluir los ríos de la bendición divina.” (William S...

DEVOCIONAL: “¿DE DÓNDE VENDRÁ MI AYUDA? (4)

    Miro a lo alto de las montañas en busca de ayuda. ¿de dónde vendrá mi ayuda? Mi ayuda vendrá del Señor, el creador del cielo y de la tierra. Dios no te dejará caer; tu protector nunca se dormirá. El protector de Israel nunca se duerme. El Señor es tu protector, siempre está a tu lado como una sombra, para protegerte. El sol no te lastimará durante el día ni la luna durante la noche. El Señor te protegerá de todo mal, protegerá tu vida. El Señor protegerá tu ida y tu venida, desde ahora y para siempre. Salmos 121 (PDT) El Salmos 121 es una poesía donde se celebra el cuidado, la seguridad y la confianza de Dios, el protector de Israel. Él es quien nos ayuda y nos protege de día y de noche, nuestra entrada y nuestra salida y su poder es prenda de garantía:   creador del cielo y la tierra. Siempre está a nuestro lado como una sombra y su omnipresencia es prenda de garantía: está en todos los lugares al mismo tiempo. Nunca debemos confiar en un poder...

DEVOCIONAL: ¿DE DÓNDE VENDRÁ MI AYUDA? (2)

  Miro a lo alto de las montañas en busca de ayuda ¿de dónde vendrá mi ayuda? Mi ayuda vendrá del Señor, el creador del cielo y de la tierra. Salmos 121:1,2 (PDT) Estamos acostumbrados a enfocarnos en lo material, en nuestro crecimiento personal y académico; en nuestros logros laborales; etc. Y aunque todo esto es muy importante y nos dan algún tipo de felicidad o satisfacción, no es determinante para alcanzar la verdadera felicidad. Todo esto es temporal y crean una falsa esperanza. Mirar a lo alto es priorizar lo espiritual en la práctica diaria, es preferir lo eterno a lo temporal, que nuestra perspectiva, deseos, mentes, estén centrados en el reino celestial donde el Señor gobierna y a donde pertenecen nuestras vidas. Te pedimos Señor que abras nuestros ojos para mirar las maravillas de Tu Palabra y haznos entender que somos forasteros en la tierra. (Sal.119:18). DIOS TE BENDICE