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DEVOCIONAL ENSÉÑANOS A ORAR (5)





 

Alabemos al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que por su gran misericordia nos ha hecho nacer de nuevo por la resurrección de Jesucristo. Esto nos da una esperanza viva, y hará que recibamos la herencia que Dios nos ha guardado en el cielo, la cual no puede destruirse, ni mancharse, ni marchitarse. (1P.1: 3,4 DHH). En Cristo, Dios nos escogió para que tuviéramos parte de su herencia. (Ef.1:11 DHH)

Esta herencia es la vida eterna en la presencia de Dios, un lugar en el cielo (Jn.14:1,3 DHH).

Pero el componente más importante de nuestra herencia es la presencia de Dios en nuestras vidas, es nuestro mayor tesoro y bendición (Sal.73: 26 DHH). Nadie no las puede quitar porque Él mismo la ha garantizado al sellarnos con su Espíritu Santo, el cual demuestra su propiedad y autoridad sobre nosotros y un día llegará a su plenitud. (Ef.1:13,14 NTV).

¡A Él sea la gloria y la alabanza!

 

 

OREMOS:

Padre nuestro que estás en el cielo, ¡qué privilegio tan grande y tan hermoso es ser tu hijo! Porque al ser tu hijo me has dado una herencia la cual nadie me la puede quitar, no se corrompe, no se marchita, no se mancha. Y garantizas esa herencia al sellarme con tu Espíritu demostrando tu autoridad y propiedad sobre mi vida. Gracias porque tu presencia es mi mayor tesoro y mayor bendición, gracias porque me has hecho heredero de un lugar en el cielo en tu presencia. Gracias por tu Hijo, porque en Él me escogiste para que tuviera parte de su herencia.

Hazme consciente de este privilegio para que pueda vivir una vida llena de gratitud por ti y pueda alabarte y exaltarte. En el nombre de Jesús. Amén.


DIOS TE BENDICE


 

 

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