Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. (Juan 14: 26 RVR)
Jesús prometió a sus discípulos que el Espíritu Santo los ayudaría a recordar lo que él les enseñó.
Los discípulos fueron testigos de la vida y enseñanzas de Jesús, y el Espíritu Santo los ayudó a recordar.
El Espíritu Santo, puede ayudarnos de la misma manera. Al estudiar La Palabra podemos confiar que Él la implantará en nuestra mente, nos convencerá de la voluntad de Dios y nos recordará cuando nos apartemos de ella.
El secreto está en meditar y estudiar La Palabra.
REFLEXIÓN:
¿Qué tanto amor le tengo a La Palabra de Dios?
DIOS TE BENDICE.

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