Ahora bien, el Espíritu Santo nos dice claramente que en los últimos tiempos algunos se apartarán de la fe verdadera; seguirán espíritus engañosos y enseñanzas que provienen de demonios. (1 Timoteo 4:1 NTV). Razón por la cual, hoy más que nunca necesitamos su guía, necesitamos conocer al Espíritu Santo.
¿Quién es el Espíritu Santo?
El Espíritu Santo es Dios porque posee sus mismos atributos: es omnipresente, omnipotente, eterno; siempre ha estado presente.
En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. (Génesis 1:1,2 RVR)
La tierra estaba en un caos, en confusión, no contenía nada, había tinieblas la cual se relaciona con la ausencia de la presencia de Dios. Y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.
En otra versión dice que "aleteaba". Esta palabra es del verbo "merajefet" que indica la acción de volar sobre el nido como lo hacen las águilas.
Aquí vemos manifestar el Orden de Dios, porque Dios es un Dios de orden y Él empieza primero a separar la luz de las tinieblas. (Génesis 1: 3 RVR).
Pero en los versículos 3 y 4 observemos que Dios dio una palabra: Y dijo Dios: sea la luz y fue la luz.
La Palabra de Dios es el agente de la creación, es la que obra para que haya orden y el orden trae belleza y la creación del mundo.
De igual manera, el Espíritu de Dios actúa en nuestras vidas para que su poder traiga orden y transformación.
La Palabra de Dios y el mover del Espíritu Santo resplandece en nuestros corazones cuando nos volvemos a Cristo, produce un nuevo nacimiento, empezamos a diferenciar la luz de las tinieblas y entonces manifestamos la belleza del Espíritu Santo en nuestro carácter, comportamiento, modo de hablar, de relacionarnos, etc; en una palabra: Santidad.
Decidamos amar cada vez más La Palabra de Dios porque es la que obra por el Espíritu Santo para que haya Orden en nuestras vidas.
DIOS TE BENDICE

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