(3)
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias
y Dios de toda consolación, (4) el cual nos consuela en todas nuestras
tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en
cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos
consolados por Dios.
1
Co.1: 3,4. RVR
Cuando somos consolados,
recibimos fortaleza, ánimo y esperanza segura para hacer frente a las
aflicciones.
Pero el propósito del
verdadero consuelo lo encontramos en el versículo 4: para que podamos también
consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación
con que nosotros somos consolados a través de Cristo.
Cada problema se convertirá en una oportunidad para ministrar a otras personas
que lleguen a padecer aflicciones similares. ¡Somos instrumentos de Dios! (1 Co.1:5) RVR
Dios nos da la
sensibilidad para poder hacerlo, llegamos a ser compasivos porque la compasión
se relaciona con el consuelo.
REFLEXIÓN:
Conociendo el propósito
del verdadero consuelo, ¿cuál debe ser mi actitud durante la tribulación y
después de la aflicción?
ORO, para que nuestros corazones sean
fértiles a La Palabra de Dios y podamos dar frutos para Su gloria y honra.
DIOS TE BENDICE
Fuentes:
Los versículos fueron tomados de la Biblia
versión Reina Valera.
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