La mayoría nos
mostraríamos recelosos en la presencia de un gobernante poderoso, pero gracias
a Cristo, podemos entrar directamente a la presencia de Dios mediante la
oración.
Antiguamente el pueblo
de Israel se acercaba a la presencia de Dios por medio del sistema de
sacrificios de animales. El sacrificio que hizo Cristo en la cruz fue un
sacrificio perfecto que nos abrió un camino vivo y eficaz a la presencia de
Dios. En el tabernáculo había un velo que ocultaba la presencia de Dios, al
morir Cristo, su cuerpo físico fue rasgado en la cruz y el velo del lugar
santísimo también se rasgó para que tuviéramos acceso a la presencia de Dios.
Aquí se reveló plenamente la grandeza del amor del Padre y del amor del Hijo.
Cristo es el más
excelente camino para tener entrada a la presencia de Dios y por lo tanto a la
salvación y a la vida eterna.
Gracias
a Cristo y a nuestra fe en él, podemos entrar en la presencia de Dios con toda
libertad y confianza. (Ef.3:12) NTV. Nos recibirá con los brazos abiertos porque
somos sus hijos y le pertenecemos. Podemos hablarle de cualquier cosa. Él está esperando oírnos.
REFLEXIÓN:
·
¿Qué te impide llegar a la
presencia de Dios?
·
Y si ya has llegado, ¿qué tanta
confianza le tienes para contarle tus cosas?
·
¿Has intentado llegar a Dios por
un camino diferente que no sea Cristo?
ORACIÓN:
Señor,
gracias porque mediante tu sacrificio en la cruz me abriste un camino vivo y eficiente
para llegar a la presencia de Dios. Perdóname, si he intentado llegar ante tu
presencia por otro camino que no sea tu Hijo amado. Ayúdame de ahora en
adelante a buscarte siempre para contarte mis temores, mis dudas, mis
preocupaciones, etc y recibir de tu paz y tu perdón. En el nombre de Jesús.
Amén.
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