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DEVOCIONAL: SAL Y LUZ (2)




 


Recordemos el escenario de ayer: David se encontraba huyendo del rey Saul en el desierto de Parán. Sus hombres cuidaban del ganado de los alrededores de su escondite, incluyendo el ganado del hombre rico y maleducado llamado Nabal. Cuando llegó el tiempo de la esquila (tiempo de comida, bebida y fiesta), David envió a 10 jóvenes a Nabal para que les diera algún presente por haber protegido a sus animales. Nabal de una manera arrogante se rehusó, los insultó, humilló a David y a sus hombres.

David se enfurece e ideó una venganza en medio de su ira.

Abigail, su esposa, conocía la reputación de David y sabía que lideraba una banda de guerreros profesionales, experimentados en batalla que huían del enloquecido rey Saul. Uno de los siervos de Nabal le advierte que por la insensatez de su esposo les podría venir un tremendo problema.

¿Cómo quedaría Abigail en ese momento? ¿Temblaría de miedo? ¿Qué decisión tomaría conociendo quién era su esposo y quién era David?

Ella fue sal y luz en estos momentos tan difíciles porque influyó de una manera sorprendente, por sus actitudes transformó e iluminó todo el entorno que la rodeaba. No sabemos si en ese momento oró, pero sí sabemos que era una mujer de fe cuando decide bajar sola por una ladera montada en un burro a encontrarse con David y 400 hombres armados. La fe la llevó a ser valiente y decidida. Abigail conocía los propósitos que Dios tenía para David. Esto nos indica que era una mujer que estudiaba La Palabra de Dios. (1 Samuel 1.20,31).

El primer requisito para ser sal y luz es tener convicción de mi fe en Dios y para tener plena convicción debo ser estudioso de La Biblia.

Cuando Abigail se encuentra con David y sus hombres se desmonta de su burro y se postra en tierra e inclinándose ante él le pide perdón por la insensatez de su esposo, carga sobre ella la culpa y lo persuade con mansedumbre y argumentos para que desista de su venganza. Abigail habla con sabiduría, con humildad y sin perder su dignidad.

Abigail transforma completamente el escenario, al hacerse responsable del error de su esposo, esto la hace leal a él aunque no se lo agradezca ni lo entienda.

REFLEXIÓN:

Ø  Abigail, es un reto para todos. El secreto es afianzar mi fe en Dios y en Su Palabra la cual me dará fe, sabiduría, valentía, humildad, inteligencia y mansedumbre.

Ø  ¿Cuál es mi reacción en circunstancias difíciles por los errores de uno de mis familiares?

Ø  ¿Creo una atmósfera de paz o de tormenta?

ORACIÓN:



Perdóname Señor por los momentos que he actuado con insensatez, con grosería, altanería y malos tratos. Creo por Tu Palabra que si te sigo no andaré en tinieblas y seré sal y luz para los que me rodean. Creo que necesito afianzarme cada vez más en ti, porque solo no puedo. Gracias por darme a conocer la vida de Abigail, que es un reto para mí. Te alabo en el nombre de Jesús. Amén.

 

 

 


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