Juan proclamaba la “verdad” de
Cristo y su pasión y el celo por conducir y evitar que sus ovejas fueran
engañadas, avivó su preocupación por identificar a los que distorsionaban la
verdad y no tuvo reparos de denunciarlos como falsos profetas. (1Jn.2:18,19: 3:7).
Un
día, él le dijo a Jesús: Maestro, vimos a alguien expulsando demonios en tu
nombre y tratamos de impedírselo porque no era uno de nosotros. Pero Jesús
dijo: Nadie que haga un milagro en mi nombre va a ponerse después hablar mal de
mí. El que no está en contra nuestra, está con nosotros.
Marcos
9: 38,40 (NTV).
Conociendo
el temperamento de Juan, no sabemos cómo trató de impedirle al hombre que
estaba expulsando el demonio en el nombre de Cristo. Jesús en otras palabras le
dice: No te alteres, no te preocupes, ellos no van a hablar mal de nosotros,
¡déjalos en paz!
Al
defender la verdad, Juan manifiesta una actitud de intolerancia y orgullo. Jesús les dio a
los apóstoles el poder y la autoridad sobre los demonios y esto lo llevó a
pensar que eran los únicos que podían hacerlo, no estaban dispuestos a
reconocer a nadie que no perteneciera a su grupo.
(Mat.6:7) Jesús no aceptó la
intolerancia ni el
orgullo de Juan.
El
celo por la verdad debe ser equilibrada por el amor. Sin
amor, el celo nos lleva a juzgar sin compasión, lo cual se convierte en
orgullo, jactancia y en una actitud de exclusión.
La
tolerancia respeta las opiniones, ideas o actitudes de las demás personas
aunque no coincidan con las nuestras.
El
corazón intolerante y orgulloso de Juan fue transformado por un corazón lleno
del amor de Dios. En sus escritos menciona más de 80 veces la palabra “amor” y
sus contemporáneos dan testimonio de que fue un hombre cuyo mensaje apelaba
constantemente al amor por el prójimo. Su vida nos brinda una esperanza y
estímulo al recordarnos que la permanencia con Jesús formará su carácter en
nuestras vidas para que seamos instrumentos de paz.
REFLEXIÓN:
·
¿Cuándo no estoy de acuerdo con
alguien, la escucho?
·
¿Soy intransigente o autoritario?
·
¿Discrimino a las personas que no
están de acuerdo conmigo?
Oro,
para que el Espíritu de Dios nos muestre y nos convenza qué hay en nuestro
corazón cuando tomamos una actitud de intolerancia y podamos confesar y pedirle
perdón creyendo que en Cristo, seguimos adelante. Te pedimos en el nombre de
Jesús que seamos instrumentos de paz dentro de nuestra familia, primero. Amén.
DIOS
TE BENDICE.
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