Doy gracias a Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia, de que sin cesar me acuerdo de ti en mis oraciones noche y día; deseando verte, al acordarme de tus lágrimas, para llenarme de gozo; trayendo a mi memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también. (1 Timoteo 1:3,6 RVR)
- Cuando somos coherentes con lo que enseñamos y hacemos es una fe genuina,
- Cuando damos testimonio con nuestro comportamiento, es una fe genuina,
- Cuando enseñamos una cosa y hacemos lo contrario, es una fe hipócrita.
- Nuestros hijos aprenden con nuestro comportamiento.
- Si en nuestros corazones están implantados principios bíblicos y lo practicamos, la fe en nuestros hijos será genuina y dará frutos.
DIOS TE BENDICE.

Comentarios
Publicar un comentario