RECOGEMOS LO MISMO QUE SEMBRAMOS.
No os engañéis; Dios no puede ser burlado; pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. (8) Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. (9) No nos cansemos, pues, de hacer el bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. (10) Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.
Gálatas 6:7,10 RVR.
La historia de Ester (los primeros siete capítulos del libro), nos ilustra perfectamente esta ley.
Él es un juez justo, siempre condena a los perversos. (12) Y si ellos no se arrepienten de su mal, (13) Dios les envía el castigo que merecen. Siempre envía su castigo a los perversos. (14) Quien planea una maldad, da a luz dolor. (15) Los malvados caerán en las trampas que ellos mismos prepararon para otros. (16) Toda crueldad que han planeado para los demás recaerá sobre ellos mismos. (17) Alabaré al Señor porque es justo. Cantaré salmos para honrar su altísimo nombre.
Salmos 7: 11,17 PDT.
Todo el tiempo busquemos la oportunidad de hacer el bien, de hacer buenas obras porque en el tiempo apropiado todas esas semillas las vamos a recoger. Dios no se olvida, Él no puede ser burlado.
Eclesiastés 3: 1,8. Tenemos la responsabilidad de discernir los tiempos.
Salmos 9: 15,16: Dios dará a cada uno según haya hecho.
DIOS TE BENDICE.

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