El
Señor es mi fortaleza y mi escudo; confío en él con todo mi corazón. Me da su
ayuda y mi corazón se llena de alegría; prorrumpo en canciones de acción de
gracias.
Salmos
28: 7 (NTV).
La alabanza y la fortaleza
de Dios van de la mano cuando le damos gracias, él nos da fuerza cuando lo
hacemos por adelantado, nos mantiene animados y firmes en la fe.
La queja no da
fuerza, evita que tomemos una determinación.
En cualquier
situación, pongamos nuestra confianza en Dios,
celebremos, cantemos canciones de alabanza y esto no
solo aleja la tristeza, la preocupación y el temor; sino que también nuestro
corazón se llena de alegría.
Recordemos:
Recibimos la
fortaleza de Dios cuando meditamos en su Palabra, oramos en base a ella y
alabamos y damos gracias por adelantado.
REFLEXIÓN:
¿Cuál es mi actitud ante
una situación adversa?
¿De queja? ¿De culpar a
Dios o a otras personas?
Atrévete a
fortalecerte en el Señor.
DIOS TE BENDICE.
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