Una de las cosas más preocupantes en
este tiempo es la salud. El contagio del coronavirus y otras enfermedades
causan daño a nuestro organismo, alteran nuestro estado emocional y en algunos
casos nos pueden llevar hasta la muerte.
Existen muchos motivos del por qué nos
enfermamos: La Biblia dice que existen
causas espirituales, o porque el Señor quiera enseñarnos algo o para que él se
glorifique. Otras veces puede ser
resultado de la práctica del pecado, por una alimentación inadecuada, el medio
ambiente, por desgaste natural del cuerpo, etc.
Pero en Cristo, Dios nos
ha dado Promesas de Sanidad que podemos alcanzarlas por fe.
Ciertamente
llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos
por azotado, por herido de Dios y abatido. Más él herido fue por nuestras
rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre
él, y por su llaga fuimos nosotros curados.
Isaías
53:4,5 (RVR1960)
La
sanidad corporal y el sufrimiento está incluida en la obra expiatoria de
Cristo.
Las palabras “enfermedades” y “dolores” se
refiere específicamente a la aflicción física. “Llevó” y “sufrió”, se refiere a
la obra expiatoria de Cristo.
Pero estas promesas no se reciben automáticamente, tanto la
promesa de salvación como la de sanidad debo alcanzarlas por fe. Debo confesar con
mi boca que Jesús es el Señor y creer en mi corazón que Dios lo levantó de los
muertos. Porque con el corazón se cree para justicia pero con la boca se confiesa
para salvación. (Ro.10:9, 10) RVR1960
Con una oración sencilla que salga de tu corazón, pero con
mucha fe puedes invitar a Cristo a tu corazón, él te escuchará y podrás anclar
tu alma en sus promesas de sanidad.
El
Señor desea que seamos prosperados en todas las cosas, que tengamos salud, así
como prospera nuestra alma. (3Jn.1:2) RVR1960
DIOS
TE BENDICE.
Bibliografía: Comentario
Plenitud.
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