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ENSEÑANZA: DIOS ES BUENO (3)



 

 


EL FRUTO DE LA BONDAD

 

En cambio, el Espíritu produce amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe.

Gálatas 5:22 (RVR1960)

Recordemos: a través de Jesús, el Padre no solo revela sus promesas, sino que tienen cumplimiento en Su Hijo; de igual manera, las diferentes dimensiones de su carácter. Cuando recibimos a Jesús, Su Espíritu viene a morar en nuestros corazones con su fruto para que podamos desarrollar no solo una actitud, sino también un estilo de vida que manifieste el carácter de Cristo.

Dios nos ha llamado a tener un estándar más alto de amor, fidelidad, bondad, etc. Y solo con la presencia de Su Espíritu podremos lograrlo.

Es importante, conocer el significado y la diferencia de “Bueno” y de la “bondad amorosa de Dios”. La bondad amorosa combina las características de la bondad y el amor. En la medida que estemos meditando en La Palabra de Dios, desarrollamos comunión con el Señor y el fruto de su Espíritu.

Observemos:  en el fruto del Espíritu, se encuentran la bondad y la benignidad. Ambas están estrechamente ligadas y según el diccionario Strong 554, la benignidad es amabilidad, gentileza, cortesía, tener trato suave, ser considerado y atento. La benignidad expresa misericordia, perdón y bondad en acción. (Mateo 25: 31,40)

Amable, según el diccionario RAE es ser afectuoso, afable, complaciente, digno de ser amado.

En griego es conciliador, tolerante, mansedumbre, dominio propio. (Diccionario Mundo Hispano).

El ser amable involucra palabras, no gritería, trato suave, expresión del rostro y  expresión  corporal,  (Efesios 4: 31,32) (Colosenses 3:12)

Ser bueno, es también ser fiel: (Lucas 19:17)

Ser bueno, es hacer justicia: La forma en que tratamos a las personas, es más importante para Dios que si realizamos cualquier ceremonia religiosa.  La historia del buen samaritano nos enseña que él hizo misericordia, hizo justicia, mientras que el sacerdote y el levita no. (Lucas 10: 30:37); (Proverbios 21:3)

Dios reproduce su bondad en nuestros corazones la cual nos induce al arrepentimiento y a manifestarla como testimonio para que otros lleguen a él. (Mateo 5: 14,16)

Estudiar y meditar en La Palabra promueve la bondad y el fruto del Espíritu Santo. Dios la inspiró para que pudiéramos estar equipados para “toda buena obra”. (2 Timoteo 3: 16,17)

REFLEXIÓN:

¿Ha sido afectada tu vida el conocer el atributo de la fidelidad y la bondad de Dios?

Y si no ha sido así, ¿has tomado alguna decisión?

Te reto a experimentarlo. Tendrás un estilo de vida diferente.

 


DIOS TE BENDICE

 

 

 

 

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