En la promesa de ayer,
encontramos una invitación que nos hace Jesús porque él quiere dar descanso a
nuestras almas. Y también nos dice:
Pónganse mi yugo. Déjenme enseñarles, porque yo soy humilde y tierno
de corazón, y encontrarán descanso para el alma. Pues mi yugo es fácil de
llevar y la carga que les doy es liviana.
Mateo 11:29,30 (NTV).
Un
yugo es un marco de madera utilizado para unir un par de bueyes por el cuello
para que puedan tirar un arado o una carga. Se trata de un dispositivo de
compensación. A veces un buey joven necesita que se les enseñe a trabajar,
entonces se empareja con un animal más fuerte y de más experiencia.
Esto ilustra nuestra relación con Cristo. Mientras
caminamos a su lado, el yugo o la carga se hace más liviana y en consecuencia
nos traerá paz, consuelo, fortaleza, aliento y reposo.
Un
yugo también puede ser los afanes, los quehaceres de la vida, la carga de un
pecado o un trabajo espiritual improductivo.
Dejémonos
discipular por Cristo y encontraremos descanso en nuestra alma. Su corazón es
tierno y humilde. Nos está invitando que vayamos a él. Aceptemos su invitación.
Anclemos esta promesa de descanso a nuestra alma.
REFLEXIÓN:
¿Cuál
es mi actitud de aprendizaje?
DIOS TE BENDICE
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