Cuando oramos “Santificado sea tu nombre”, estamos declarando nuestra
más grande reverencia, que nuestro Dios no es cualquier Dios, Él
sigue siendo santo y nada hay más santo que Él.
Y es tan importante santificar su nombre, que en los Diez Mandamientos
se asegura que Su nombre aparezca en primer lugar
para ser reconocido, No tengas ningún otro dios fuera de mí (Éxodo 20:3) y el
Segundo no permite que se haga una semejanza de él, ni de cualquier cosa, para
usarla en la adoración. (Éxodo 20:4). El Tercer mandamiento dice enfáticamente:
No hagas mal uso del
nombre del Señor tu Dios. El Señor no te dejará sin castigo si usas mal su
nombre. Éxodo 20: 7.
La única razón de usar el nombre de Dios es para adorarlo. Si lo usamos
de otra manera lo estamos haciendo en vano
Jesús nos
enseña:
1. Que antes de pedirle
cualquier cosa que lo honremos, que lo adoremos.
2. Que centremos nuestra oración y pensamientos en la declaración:
Santificado sea tu nombre”. Cuando hacemos esto nos inclinamos a la humildad y
reverencia ante el excelso y sublime ser que existe, a quien con confianza
llamamos ahora “Papá”.
Oro para que el Espíritu de Gracia y oración haga que su nombre sea tan
valioso y tan hermoso en nuestro corazones que podamos adorarlo. En el nombre
de Jesús. Amén.
DIOS TE BENDICE
FUENTES:
Santificado sea tu nombre.
Entrecristianos.com.
Las citas bíblicas fueron tomadas de la
versión Nueva Versión Internacional.
Comentarios
Publicar un comentario