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DEVOCIONAL: SANTIFICADO SEA TU NOMBRE (7)

 





 

Jesucristo nos deja claro que lo primero que debemos hacer es despertar en nuestro corazón un profundo deseo de adorar, glorificar y santificar el nombre de Dios antes de llegar con nuestras peticiones y ruegos. Exaltar a quien ahora podemos llamar “Padre”.

Jesucristo demandó que el nombre de Dios fuese santificado. “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre” (Mat.6:9).

Dios está separado del pecado y de los pecadores. Él está por encima de toda corrupción, Él es puro y no soporta ver la maldad. Él es Santo. (Hab.1:12,13) Él está en una esfera diferente, en un nivel diferente. Su nombre es tan honrado, que hay ángeles en los cielos con una naturaleza extraordinaria repitiendo continuamente día y noche: “Santo, santo, santo es el Señor Dios, el Todopoderoso, el que siempre fue, que es, y que aún está por venir”. (Ap.4:8) Él es llamado Jehová-Elyom, El Altísimo; Jehová-Mkaddes, El Señor, nuestro Santificador; el Shaddai, el Todopoderoso; Adonai, Señor.

Jesús ha llamado a ese Dios “Padre nuestro”. Ahora Él es el Dios encarnado que murió por nuestros pecados. (Jn.1:1).

Oro, para que el Espíritu de Gracia y oración que el Señor ha derramado en nuestros corazones produzca en nosotros una inclinación a orar y adorar. En el nombre de Jesús. Amén.

 

DIOS TE BENDICE.

 

FUENTES:  El poder de la oración (John Macarthur) Santificado sea tu nombre (entre cristianos).  Citas bíblicas tomadas de la Versión Reina Valera y Nueva Traducción Viviente.

 

 

 

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