“La
oración es el fósforo que enciende la Palabra de Dios y la hace arder en
nuestro corazón. Es la llave que abre la puerta a los recursos del cielo. Es el
interruptor que enciende la luz de la verdad. Es el control que abre la esclusa
para que puedan fluir los ríos de la bendición divina”
(William
S. Piper)
Propósito:
Que el Espíritu de Dios nos de Su revelación para que
aceptemos y recibamos la paternidad de Dios y la convicción de nuestra
identidad como hijos de Dios y así podamos exaltarlo.
Cuando los discípulos
le pidieron a Jesús que los enseñara a orar (Luc.11:1), él les enseñó un
modelo: El Padre nuestro. Y su propósito es la exaltación a Dios. Es por eso,
que la verdadera oración comienza con Dios, el enfoque es Dios. Es olvidarse de
uno mismo, no es para que Él se alinee a nuestros deseos, imponiendo nuestras
demandas de lo que Él tiene que hacer.
Este es
el bosquejo del Padre nuestro. (Mateo 6: 9,13) (Versión Reina Valera)
V9(a):
La Paternidad de Dios. Padre nuestro.
V9(b):
La prioridad de Dios. Santificado sea tu
nombre.
V10(a):
El programa de Dios. Venga tu reino.
V10(b):
El propósito de Dios. Hágase tu voluntad,
como en el cielo, así también en la tierra.
V11:
La provisión de Dios. El pan nuestro de cada día,
dánoslo hoy.
V12:
El perdón de Dios. Y perdónanos nuestras deudas, como
también nosotros perdonamos a nuestros deudores.
V13(a):
La protección de Dios. Y no nos metas en tentación, más
líbranos del mal.
V13(b):
La preeminencia de Dios. Porque tuyo es el reino, y el
poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.
La paternidad de Dios: es el primer
reconocimiento en la oración, que Él es nuestro Padre.
La prioridad de Dios:
Santificado sea tu nombre. Incluye toda la naturaleza de Dios y toda su
respuesta a esa naturaleza. Esto abre una dimensión de respeto, de admiración,
de reverencia y adoración para Dios. El nombre de Dios es el conjunto de todos
sus atributos, santificar lo que Él es.
Dios tiene varios
nombres, pero el nombre más grande que ha usado es el de su Hijo Jesucristo, el
cual significa: Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre eterno, Príncipe de
paz. (Is.9:6).
Todos los que
reciben, los que creen en el nombre de Jesús, Él les da la potestad de ser
hechos hijos de Dios por la voluntad de Dios. (Juan 1:12,13).
Dios envía a Su Hijo
para que redima a los que están bajo la ley, a fin de que reciban la adopción
de hijos y por cuanto son hijos Él envía
a sus corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama Abba Padre, Papá. Así,
que como hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo. El Espíritu mismo
da testimonio al espíritu, que son hijos de Dios. (Gál.4:4,7), (Ro.8:15,17)
(Versión Reina Valera)
¿Cuál es la herencia
que recibimos?
·
Una herencia que Dios nos tiene
guardada en el cielo; herencia que no se arruina, ni se destruye, ni pierde su
valor. (1P.1:3,4) (Versión Palabra de Dios para todos) Esta herencia tiene
varios componentes:
·
La salvación. (He.1:14)
·
Un lugar en el cielo.
(Juan 14:1,3)
·
Redención por la sangre de Cristo
y perdón de pecados. (Ef.1:7)
·
El sello de su Espíritu como
garantía de nuestra herencia. Ef.1: 13,14)
·
Su presencia en nuestros
corazones. (Sal.73: 25,25)
(Versión Dios Habla Hoy).
El Padre nos hace
aptos para participar de la herencia al librarnos de la potestad de las
tinieblas y trasladarnos al reino de su Hijo. (Col.1:12,4)
En Cristo tenemos
herencia. (Ef.1:11). Dios nos escogió de antemano para que tuviéramos parte de
su herencia. Nos eligió por amor antes de la creación, decidió adoptarnos como
sus hijos a través de Jesucristo porque le dio gusto hacerlo. (Ef.1: 3,6)
Oramos Señor, para que tu Espíritu nos de la revelación de
tu paternidad a través de Jesús y de nuestra identidad como hijos de Dios. En
el nombre de Jesús te damos gracias. Amén.
DIOS TE BENDICE.
Bibliografía: El poder de la oración. John Macarthur.
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