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Porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria por todos los siglos. Amén.
Mateo 6: 13
La parte final de la oración, inicia con la conjunción "porque", la cual indica la causa o la explicación de lo dicho anteriormente. Es decir, después de dirigirnos al Padre, de alabarlo, de exaltar y santificar su nombre, de entregarles nuestras vidas para que su reino venga a nosotros y pueda hacer su voluntad, después de hacerle las seis peticiones; cerramos con la razón por las que nos acercamos a él: hacemos un acto de adoración, una confesión de fe, un reconocimiento al único soberano Dios del cielo y de la tierra.
Al entender esta declaración nos convierte en vencedores y nos dará la convicción que el poder divino al final se impondrá y triunfará sobre todo poder espiritual y humano tanto en el cielo como en la tierra.
El poder de Dios es uno de sus atributos, es la facultad por la cual él puede hacer que se cumpla todo lo que él quiere, todo lo que dicta su sabiduría divina. Dios puede hacer cualquier cosa, pero nunca irá en contra de su naturaleza y de todos sus demás atributos. (1Cr.29: 11,12 PDT)
Poder físico: Si contemplamos la creación, podemos asombrarnos del poder del Todopoderoso. (Is.40: 25,26); (Sal.33:6,11); (Job 26:7,14) PDT
Poder espiritual: Así como es sobrecogedor el poder que dio origen a la creación material de Dios, así también es su poder para convertir a los pecadores.
Las bombas pueden asustar, pero no pueden convertir, todo el poder que Dios puso dentro de un átomo no puede exhibir la fuerza de Dios para salvar a través de un sencillo sermón.
El vocablo griego para poder es DUNAMIS, de donde viene la palabra "dinamita". Esta palabra denota poder.
La señal más grande que nos indica que Dios tiene poder, es la transformación del corazón humano, desde ser pecador hacia el arrepentimiento, ningún milagro supera a este. Su poder puede convertirnos en una nueva criatura. (2Co.5:17 PDT)
Alabamos a Dios reconociendo que es Todopoderoso, el Shadai, el Omnipotente, el creador del universo, el que dividió al Mar Rojo, el que creó el día y la noche, el que detuvo el sol y la luna; y ese mismo poder está a nuestro alcance hoy, él nos ha hecho partícipes de su poder y de su fuerza, él le da poder a su pueblo y el Espíritu Santo sobre nosotros nos da poder. (Sal. 68:35); (Hch.1:8); (1Co.4:20); (1Co.4:20) PDT.
- Por su poder somos nuevas criaturas,
- Su poder nos ayuda a no caer en pecado,
- Su poder nos libra del mal,
- Su poder nos da vida eterna,
- Su poder suple nuestras necesidades.
Tú y yo podemos trabajar conjuntamente con Dios y a través de su poder él pone a trabajar su poder en el alma del hombre. Si la persona es receptiva, la fuerza del evangelio de salvación puede trabajar efectivamente en su corazón y entregarle el alma a Cristo. (2Co.5:20PDT
¿Cuál debe ser mi respuesta ante esta verdad?
- Debo aprender a confiar en el gran poder de Dios.
- Creer que con mis esfuerzos puedo cambiar, puedo dirigir mi vida.
- Si quiero que él haga cosas nuevas debo rendirme para que su poder se glorifique.
- Fortalecerme en el poder del Señor y en el poder de su fuerza. (Ef.6: 10 PDT).
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