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ENSEÑANZA: EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA, DÁNOSLO HOY (2)



 


 

Recordemos el bosquejo del Padre nuestro: Mateo 6:9,13

9.-Padre nuestro que estás en los cielos, (la paternidad de Dios), santificado sea tu nombre. (La prioridad de Dios).

10.- Venga tu reino. (El programa de Dios). Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también como en la tierra. (El propósito de Dios)

11.- El pan nuestro de cada día dánoslo hoy. (La provisión de Dios) 12.- Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. (El perdón de Dios).

13.- Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal (la protección de Dios); porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. (la preminencia de Dios). Amén.

Todo se enfoca en Dios. Los versículos 9 y 10 tienen que ver con la gloria de Dios; los versículos 11, 12 y 13 con la necesidad del hombre. Y aunque estos versículos tienen que ver con el hombre a Dios no podemos echarlo a un lado porque estas son expresiones de su gracia y su poder. Dios santifica su nombre, su reino viene y se hace su voluntad en la tierra como en el cielo al darnos el pan diario, al perdonarnos y guiar nuestras vidas.

Recordemos las dos características de la petición “el pan nuestro de cada día, dánoslo hoy”: La sustancia que se pide, que es el pan y la fuente, es Dios. Él se encuentra implícito detrás del verbo “danos”. Todo lo que tenemos es de su Mano, la fuente es Dios y la sustancia es pan.

Esta oración puede ser de alguien que no tenga nada para su siguiente comida y también para los que tengan; en ambos casos debe haber reconocimiento qué él es la fuente de toda provisión física. Ejemplos:

“Señor, no tengo la provisión para la próxima comida, reconozco que tú eres la fuente, te pido por favor que me des el pan diario para que seas glorificado en mi provisión”.

“Señor, te doy gracias porque has suplido, te reconozco como la fuente y te pido que sigas proveyéndome para que tu nombre sea glorificado”.

En ambos casos hay reconocimiento, la súplica es “danos”, este es el corazón de la petición.

¿Tengo derecho de pedirle a Dios que me dé el pan diario?

¿las promesas bíblicas son solo promesas espirituales?

Salmos 37: 3 al 5; 8 al 11; 18 al 20; 22 al 25.

Este Salmos es una comparación entre el justo y el injusto. Para el justo hay promesas y para el injusto hay juicio.

(V3): Confía en Jehová, haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. (RVR).

Confía en el Señor y haz el bien; entonces vivirás seguro en la tierra y prosperarás. Moraré en la tierra seguro y seré alimentado (NTV).

Confiar es sinónimo de creer, de fe. Y esta fe se funda en la salvación y la fe se demuestra con obras. La fe sin obras es muerta. (Santiago 2: 14,26)

Salmos 33: 18,19; Salmos 34:9,10 y Pr.10:3

Mat.7:7,11: Los versículos 7 y 8, generalmente lo usamos con un sentido espiritual. Las cosas buenas aquí se refieren al pan y a la carne. Dios da lo elemental a su pueblo, así como el padre da a su hijo.

Mat.6: 25,33. “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (V33)

¿Entonces, tenemos derecho de pedirle a Dios el pan de cada día?

¿Quiénes tienen el derecho de pedírselo?

Los justos y los que buscan primeramente el reino de Dios y su justicia.

La Palabra dice que no hay justo ni uno solo. (Ro.3:10). Cuando creemos y confesamos que Jesús es nuestro Señor y Salvador, cuando creemos en la obra expiatoria de la cruz, Dios quita la culpa y la pena del pecado, nos declara absuelto y restaurado como justo. Él imputa la justicia de Cristo a la nuestra y de esa manera por fe somos justificados, me declara justo para que no solamente me adopte como hijo sino también para que herede todas sus promesas. (Ro.3:21,25)

OREMOS:

Padre nuestro que estás en los cielos, santificamos tu nombre porque eres un Dios fiel, un Dios de promesas, un Dios proveedor y la fuente de todas nuestras provisiones.

Reconocemos que de tu Mano proveedora tenemos el pan diario y te pedimos que te glorifiques cada día en nuestra provisión. En el nombre de Jesús. Amén.

 

DIOS TE BENDICE.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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