Un dicho rabínico dice: “Recibir un amigo sin darle nada pero
con buena cara, es mejor que darle todo lo necesario pero con mala cara. Dar
con duda o con retraso es casi peor que no dar nada”
¿Cuál es nuestra actitud al dar? ¿Cuál es
nuestra motivación?
Hay una ley espiritual que opera cuando se
ofrenda: la ley de la siembra y la cosecha. 6b.-El que siembra mucho, cosecha
mucho. 7.-Cada uno debe dar lo que en su corazón ha decidido dar y no lo haga
con tristeza ni por obligación. Dios ama a los que dan con alegría. (2Co.9: 6,7
PDT)
Puede haber una motivación buena: con alegría o se puede
corromper la ofrenda si se da con tristeza o por obligación lo que indica
mezquindad o si se espera una recompensa equivalente.
La generosidad que sale de un corazón agradecido a Dios es
una que casi no se puede controlar. Compartimos nuestro tiempo, una sonrisa,
conocimientos, experiencias, talentos, dones y nuestros recursos económicos con
los demás, seguros que siempre habrá suficiente.
La manera de dar vale más de lo que se da
(Pierre Corneille)
La caridad es una virtud del corazón, no de las
manos. (Tom Alva Edisson)
OREMOS:
Padre, en el nombre de Jesús, te pedimos que nos perdones
porque muchas veces no te reconocemos como la fuente de nuestra provisión y por
lo tanto nos creemos los dueños de todo y no agradecemos lo que tenemos. Esto hace nuestros corazones
egoístas y mezquinos y nos hace perder las bendiciones de la ley de la siembra
y la cosecha. Pero hoy, conocemos esta verdad y le damos la autoridad a tu
Espíritu para que la revele a nuestras vidas. Te damos gracias. Amén.
DIOS TE BENDICE.
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