3.-Confía en Jehová, y
haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentará la verdad. 4.-Deléitate
asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón.
Salmos 37: 3,4
Ayer aprendimos que para ser prosperados debemos
primero confiar en el Señor, tener fe fundamentada en la salvación que nos dio
a través de Cristo, demostrar esa fe con buenas obras y entonces nos apacentará
la verdad.
Hoy nos dice La Palabra, que también nos deleitemos en el Señor y él nos
concederá las peticiones de nuestro corazón.
¿Cómo podemos
deleitarnos en el Señor?
Deleitarse según el Diccionario RAE es placer de
ánimo, placer sensual. Podemos deleitarnos en una comida, sentarse a la orilla
del mar o escuchando música.
En hebreo, en el antiguo testamento hay varias
palabras que se traducen como deleite:
ü chapets, que significa
algo muy valioso o que se inclina a hacer algo. (Sal.1:2); (Sal.40:8)-
ü Anag, que significa “ser
suave o flexible”. (Sal.37:4)
Al unir estos significados podemos concluir que cuando uno se
deleita en La Palabra de Dios, la valoramos de tal manera que nuestro corazón y
nuestra mente se inclina a tener un corazón flexible para vivirla, para
buscarla más, para manifestar a Cristo a través de ella haciendo el bien a los
demás y de esa forma ser prosperados.
Deleitarse en el Señor no
solo abarca nuestros sentidos y emociones, es algo más intenso, más profundo
que nos conecta a la Confianza en el Señor.
Somos tentados a
enfocarnos en nosotros mismos. Deleitarnos en el Señor es perder de vista lo que
queremos para anhelar lo que él desea: confiar en lo que hizo por nosotros
en la cruz del Calvario, demostrar nuestra fe con obras y ser fieles. Entonces
seremos apacentados de la verdad, seremos prosperados y él concederá las
peticiones de nuestro corazón.
Cuando digamos: “el pan nuestro de cada día, dánoslo hoy”, es
porque hemos aceptado a Cristo como el Señor y el Salvador de nuestras vidas,
demostramos la fe con buenas obras, nos deleitamos en Su Palabra y entonces él
cumple sus promesas: seremos prosperados, apacentados por Su Palabra y
concederá las peticiones de nuestro corazón.
Es un desafío para
mirar a Dios.
DIOS TE BENDICE
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