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DEVOCIONAL : EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA, DÁNOSLO HOY (31)

 





 

7- Oh Dios, te ruego dos favores: concédemelos antes de que muera. 8- Primero, ayúdame a no mentir jamás. Segundo, ¡no me des pobreza ni riqueza! Dame solo lo suficiente para satisfacer mis necesidades. 9- Pues si me hago rico, podría negarte y decir: ¿Quién es el Señor? Y si soy demasiado pobre, podría robar y así ofender el santo nombre de Dios.

Proverbios 30: 7,9 (NTV)

 Esta oración nos alerta sobre ciertas realidades que nos podrían alejar de Dios: los extremos de la pobreza y las riquezas.

Las riquezas producen orgullo, altivez, vanagloria, avaricia, egoísmo, etc y la pobreza ataca el nombre del Señor: Su justicia, Su misericordia, Su provisión, Su amor; Su fidelidad; etc.

Nuestras vidas pueden llegar a ser más eficaces si no tenemos pobreza ni riquezas. Los ricos tienen problemas para entrar en el Reino de los cielos. Jesús dijo que es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de Dios. (Mateo 19: 23).

Seamos agradecidos por ciertos lujos que nos da el Señor, que aprendamos a vivir con casi nada o con todo lo necesario, con el estómago lleno o vacío, con mucho o con poco (Filipenses 4:8)   cuando oremos: “el pan nuestro de cada día, dánoslo hoy”  estemos convencidos que Dios prometió proveer para los que buscan su ayuda. (Sal.34:10) y reconozcamos que todo proviene de Él porque Él es el dueño de todo.

 

REFLEXIÓN:

·        ¿Tengo más de lo necesario?

·        ¿ Me había dado cuenta?

·        Dale gracias al Señor por todas las pertenencias que te da dado. Y pídele perdón si no has sido agradecido.

 

OREMOS:

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre porque eres nuestro Jehová Jireh, el Dios que provee, el Dios que proveerá. Hoy afirmamos y reconocemos que todo lo que tenemos son expresiones de tu amor, de tu gracia y tu poder. Sigue glorificándote cuando oremos: “el pan nuestro de cada día, dánoslo hoy”. Te damos muchas gracias. En el nombre de Jesús. Amén.

 

DIOS TE BENDICE

 

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