El ser
humano es conflictivo por naturaleza. Si en una cuna ponemos dos niños de 2
años aproximadamente con un solo juguete, en un rato podremos observar que
empiezan a pelear. Si en un lugar hay varias personas por lo general habrá
varios problemas porque cada uno tiene su propia manera de pensar, de razonar,
de ser, de creer, etc. Pero Dios quiere que vivamos en
armonía, que trabajemos juntos con un mismo pensamiento y un mismo propósito.
(Filipenses 2:2) NTV.
¿Pero cómo
lograr la armonía en el hogar?
Empezando
primero por nosotros mismos, dejando a un lado la naturaleza conflictiva y
esforzarnos en cada día sembrar semillas de armonía, dedicarle tiempo para
regarlas y cuidarlas; que pasado el tiempo cosecharemos lo mismo que sembramos:
armonía en nuestro hogar.
Si
sembramos semillas de mango, con el pasar del tiempo recogeremos mango. Si
sembramos actos de armonía, con el tiempo recogeremos armonía en nuestro hogar.
Podemos sembrar palabras amables, palabras de bendición, de edificación, de
ánimo, establecer rutinas como por ejemplo compartir las comidas a la misma hora juntos, con nuestro
ejemplo enseñar valores como la responsabilidad, la gratitud, la generosidad,
el servicio, etc.
Hagamos un
alto en el camino y decidamos construir nuestra casa sobre la Roca, que es
Cristo. Recordemos: nuestra familia es un regalo de Dios.
REFLEXIÓN:
¿Qué clase
de semillas estoy sembrando en mi hogar?
¿Qué
decisión tomaré de ahora en adelante?
OREMOS:
Señor,
reconozco que solo no puedo sembrar semillas de paz y armonía en mi familia,
reconozco que soy egoísta y siempre quiero hacer mi voluntad. Por eso te invito
que seas el centro de mi corazón, el centro de mi familia, para que tu armonía,
tu paz y tus propósitos sean en medio de nosotros. Te lo pido en el nombre de
Jesús. Amén.
DIOS
TE BENDICE
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