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DEVOCIONAL: “EL PLAN DE DIOS PARA LA FAMILIA” (8)




 

Es mejor ser dos que uno, porque ambos pueden ayudarse mutuamente a lograr éxito. Si uno cae, el otro puede darle la mano y ayudarle, pero el que cae y está solo, ese sí que está en problemas  Del mismo modo, si dos personas se recuestan juntas, pueden brindarse calor mutuamente; pero ¿cómo hace uno solo para entrar en calor?

(Eclesiastés 4: 9,11) NTV.

Hoy se hace urgentemente necesario que rescatemos las relaciones significativas de fraternidad, de familiaridad, del verdadero compañerismo y no olvidar que nos necesitamos unos a otros.

Pero para experimentar el verdadero compañerismo primero debemos tener amistad con Dios, que nuestras relaciones estén bajo su gobierno. Cristo murió para que nos reconciliáramos con el Padre y al conocerlo de cerca a través de Su Palabra nos otorga el sentido de Familia de Dios. Y este debe ser un estilo de vida de fe que nos une con lazos de amor, los cuales hará que permanezcamos cerca uno del otro, llamándonos, colaborándonos, reconociendo que todos vamos navegando en la misma barca.

Cristo como el centro de nuestras vidas hará reflejar la solidaridad ante la necesidad, el sufrimiento y el dolor ajeno.


Oremos para que realmente le demos al Señor la autoridad de gobernar nuestras relaciones y que decidamos ser amigos de Dios para poder reflejar Su amor.

 

 

 

 



DIOS TE BENDICE!

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