RECOGEMOS MÁS DE LO QUE SEMBRAMOS.
La historia del rey David, nos ilustra perfectamente ésta ley.
David cometió adulterio con Betsabé, ella queda embarazada y quiso ocultar su pecado mandando a matar a su esposo Urías. (2 Samuel 11)
Después de un año, el Señor envió a Natán para que lo reprendiera utilizando una parábola. David al escucharla se enojó tanto y le respondió: ¡Tan cierto como el Señor vive, que el que hizo eso merece la muerte! Debe pagar cuatro veces el valor de la oveja por haber cometido este acto terrible y no haber tenido piedad. Entonces Natán le dijo: ¡Tú eres ese hombre! Ahora el Señor te dice: "Tu familia jamás tendrá paz, traeré desastre contra ti, y vendrá de tu misma familia. Tomaré a tus mujeres y se las entregaré a un hombre cercano a ti. Él dormirá con ellas y todo el mundo lo sabrá. Tú te acostaste con Betsabé a escondidas, pero tu estarás a la vista de todo Israel". (2 Samuel 12).
El hijo que tuvo con Betsabé murió. (2 Samuel 12:15,18)
Su hijo Amón fue asesinado por su hermanastro Absalón por haber cometido incesto con su hermana Tamán. (2 Samuel 13: 28,29)
Sus hijos Absalón y Adonías buscaban apoderarse del trono, también fueron asesinados. (2 Samuel 18: 33); (1 Reyes 1).
David pronunció su propio juicio: "debe pagar cuatro veces el valor de la oveja" (2 Samuel 11 y 12). Y efectivamente, cuatro de sus hijos son muertos en condiciones violentas.
David no volvió a cometer adulterio, con resignación recogió su cosecha, pasó el resto de su vida lamentándose y en uno de sus salmos expresa suplicando perdón a Dios. (Salmos 51).
Que el Señor nos de la sabiduría y la inteligencia de sembrar buenas semillas porque Él no puede ser burlado, de lo que sembramos, eso cosechamos.
Él es un Dios justo y santo.
DIOS TE BENDICE.

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