Cada uno debe dar lo que en su corazón ha decidido dar y no lo haga con tristeza ni por obligación. Dios ama a los que dan con alegría. Dios tiene el poder de darles más bendiciones de las que necesitan para que siempre tengan lo suficiente para ustedes y también para que puedan ayudar generosamente a toda buena causa. (2 Corintios 9:7,8 PDT)
Nuestra actitud al Dar es más importante que la cantidad que damos.
Podemos dudar en Dar generosamente a Dios y temer que Él no nos dará lo que necesitamos. Pero el apóstol Pablo nos asegura que Dios ama y bendice a los que dan con alegría dándoles más de lo que necesitan para que puedan ayudar generosamente a otros.
El generoso prosperará; el que ayuda será ayudado. (Prov.11:25 PDT)
REFLEXIÓN
¿He sembrado para el Reino de Dios?
¿Cuál ha sido mi actitud al dar?
OREMOS:
Señor, perdóname si en mi corazón hay tacañería, egoísmo o si alguna vez he sembrado en tu Reino con motivaciones diferentes de no agradarte. Que tu Espíritu me convenza de pecado para que pueda tener un corazón generoso y alcanzar tus promesas. Gracias, en el nombre de Jesús. Amén.
DIOS TE BENDICE.

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