NO PODEMOS HACER NADA POR LA COSECHA DEL AÑO ANTERIOR, PERO SÍ POR LA QUE SEMBREMOS HOY.
Tú cuidas la tierra y la riegas; llevas agua a los ríos y mares y hacer crecer los trigales. Así preparas la tierra de cultivo. Empapas los surcos, nivelas los terrones, reblandeces la tierra con lluvias abundantes y bendices lo que produce. Tú inicias el año nuevo con una cosecha fabulosa; tus nubes derraman abundancia. (Salmos 65: 9,11 PDT)
La cosecha glorifica a Dios Creador como reflejo de la belleza de la Naturaleza. Esta nos ayuda a comprender su carácter de amor, de generosidad y provisión.
La reflexión ésta debe producir en nosotros un corazón agradecido por su provisión y un corazón fructífero dando buenos frutos que bendigan su santo.
REFLEXIÓN:
¿Con cuáles frutos podremos glorificar a Dios y bendecir a las personas que nos rodean?
OREMOS:
Padre, santificamos tu Nombre por tu creación, por manifestar tu amor, tu creatividad, tu belleza y tu provisión a través de ella. Abre nuestros ojos espirituales no solo para contemplarla, sino también para ser agradecidos contigo y reflejar tu carácter dando buenos frutos que bendigan tu nombre. En el nombre de Jesús. Amén.
DIOS TE BENDICE.
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