¡Bendito seas por siempre, Señor, Dios de Israel y Padre nuestro! Señor, sólo a ti te corresponden la grandeza y el poder, la gloria, el esplendor y el honor. Porque a ti te pertenece todo lo que existe en el cielo y en la tierra. Tú, Señor, eres el único soberano y tuyo es el reino. La riqueza y el honor provienen de ti; tú lo gobiernas todo. Tienes en tus manos el poder y la fuerza. También está en tus manos el poder decidir a quién hacer grande y poderoso. Dios nuestro, ahora te damos gracias y alabamos tu santo nombre. 1Crónicas 29: 10,13 (PDT) Dios es la fuente de todo, él es el dueño de todo, todo le pertenece a él porque él lo creó, Dios tiene el control de todo. Tendemos a pensar que proveemos para nosotros mismos, pero no somos dueños de nada. Reconozcamos que él todos los días está activo para sustentar el mundo de tal manera que sustenta nuestras necesidades físicas. Agradezcámosle como el Dador de nuestras nece...
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