Podemos relacionar la obediencia a la incapacidad de pensar, de tener criterios propios o de ser una persona con falta de carácter. Pero la obediencia tiene que ver con la capacidad de amar, pues solo por amor una persona está dispuesta a obedecer.
Jesús dijo: Si me aman obedezcan
mis mandamientos. (Jn.14:15) NTV.
Nuestra
naturaleza caída nos lleva a tener una lucha constante entre hacer nuestra
voluntad o hacer la voluntad de Dios. Jesús es el ejemplo de máxima obediencia
a los mandamientos de Dios. Para Él no solo fue motivo de gozo y alegría, sino
que también era un principio de vida y un desafío extremo. Estuvo dispuesto a
morir de la forma más dolorosa y más vergonzosa porque su propósito era
obedecer.
Debemos
reconciliarnos con Dios y el único camino es su Hijo Jesucristo. Al meditar en
Su Palabra, nuestro corazón se llena de ella, y finalmente traerá cambios en
nuestro comportamiento lo cual producirá arrepentimiento, obediencia y
empezamos a demostrar amor por Dios.
REFLEXIÓN:
¿Me siento desafiado a meditar en La
Palabra de Dios para empezar a amar a Dios?
OREMOS:
DIOS TE BENDICE
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