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DEVOCIONAL: VENGA TU REINO: INVITACIÓN A LA BODA DEL REY (20)





 

Dios nos salvó y llamó con llamamiento santo, no por lo bueno que habíamos hecho, sino porque así lo quiso por su generoso amor. Y ese amor nos los dio antes de los tiempos de los siglos mediante Jesucristo, (2 Timoteo 1:9).

Él nos ha llamado a ser su pueblo santo junto con todos lo que, en todas partes, confían en el Señor Jesucristo, quien es Señor de ellos y también nuestro. (1Co.1: 1ª) PDT.

Somos un pueblo escogido por Dios, sacerdotes al servicio del Rey, una nación santa, y un pueblo que pertenece a Dios, quien nos escogió para que anunciemos las poderosas obras que ha hecho y nos llamó a salir de la oscuridad para entrar en su luz maravillosa. (1P.2:9) PDT.

 

Podemos tener muchas maneras de vivir y hay un dicho que dice: “todos los caminos conducen a Dios”. Pero esto es incompatible a las enseñanzas de Jesús.

Los escogidos no solo dicen ¡Sí! A la invitación, sino que también aceptan sin condiciones el gobierno y la autoridad del Rey obedeciendo Su Palabra; renuncian a su egoísmo, se comprometen a un discipulado. Recordemos que el vestido nuevo, el vestido de salvación, no es un trabajo terminado, sino que cada día se va renovando y progresando continuamente hacia la perfección por el conocimiento hasta el conocimiento perfecto de Dios que excluye el pecado. (Ef.4:23,24).

Los escogidos se comprometen con el Programa de Dios anunciando las Buenas Nuevas de Salvación y sirviendo al Rey.

Tú y yo decidimos.

Ya Dios decidió.

No seamos indiferentes al llamado o a la invitación que Él nos hace.

Porque muchos son llamados, y pocos escogidos. (Mat.22:14) RVR.

 

Padre nuestro que estás en los cielos, que siempre pueda santificar tu nombre decidiendo tu reinado en mi corazón, obedeciendo Tu Palabra, tomando en serio tu invitación y la identidad que me has dado como tu escogido desde antes de los tiempos, porque quiero ser parte de tu reino aquí en la tierra y en la eternidad. Venga tu reino a mi vida, reconociéndote como mi Salvador y mi Señor. En el nombre de Jesús. Amén.

 

DIOS TE BENDICE

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