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¡Hay pánico en el mundo! Una nueva variante del corona virus: el ómicrom. Varios países están tomando medidas de seguridad para evitar la propagación: cierre de fronteras, carnet de vacunación y prueba del PCR para ingresar a ciertos países, etc.
La pregunta para nosotros como Iglesia es: ¿También tenemos pánico? ¿Estamos siendo sacudidos por todo lo que está sucediendo? ¿Cómo Iglesia qué debemos hacer?
El apóstol Pablo hace una oración poderosa por la Iglesia de Éfeso, que también aplica para nosotros: Pido en oración que, de sus gloriosos e inagotables recursos, los fortalezca con poder en el ser interior por medio de su Espíritu. (Ef.3:16 NTV).
Analicemos las palabras para mayor comprensión:
Fortaleza: Fuerza, vigor. En hebreo es Oz: Fuerza, poder, vigor. Jehová-Kjail, es Jehová es mi fortaleza. (Éx.15:2)
Él no conoce la debilidad y Él nos las traspasa para vivir y enfrentar toda prueba y conflicto de la vida y salir airosos. (Sal.27:1)
Poder: Del griego "dunamis". Bíblicamente se refiere al poder de Dios, fuerza, vitalidad. El poder del Espíritu Santo es el poder de Dios. (Hch.1:8)
Ser interior: Es igual a "hombre interior" o "nuevo hombre". Es el espíritu del hombre, es la nueva naturaleza, la vida que Dios nos ha dado cuando hemos creído en Jesús como Señor y Salvador, es vida espiritual engendrada a través del Espíritu Santo, es la naturaleza divina viviendo en nosotros.
El hombre interior estaba muerto, cuando aceptamos a Jesús como nuestro Señor y Salvador, el Espíritu Santo viene a vivir a nuestras vidas, vivifica el espíritu y ese es el hombre que debe florecer. Nacemos de nuevo.
En el Nuevo Testamento cuando se habla de corazón, "cardias", en griego, se está hablando del hombre interior.
El viejo hombre está dominado por la Ley del pecado, el nuevo hombre ahora debe ser dominado por la Ley del espíritu, pero es un proceso dejar el viejo hombre a través de la fortaleza que viene del nuevo hombre u hombre interior.
¿Cómo fortalecer el hombre interior?
El hombre interior tiene intelecto. La mente produce pensamientos, pero el hombre interior también desde lo más profundo genera pensamientos. El hombre interior analiza lo espiritual y empieza la batalla: lo que me dice el hombre interior y lo que me dice mi mente.
¿Y cómo fortalecerla? Transformando la mente por La Palabra a través del espíritu, del hombre interior estando fortalecido.
(Heb.4:12) Ya nuestros pensamientos empiezan a cambiar igual que nuestros deseos y Dios nos concederá los deseos de nuestro corazón. (Sal.37:4). Se refiere a lo que debemos desear, no es un negocio, un carro, etc (aunque sí lo puede dar), pero Dios cambia los deseos.
Lo anterior afecta nuestra voluntad. Hemos tenido fuerza de voluntad para hacer ejercicios, para orar, ayunar, etc; y empezamos pero no terminamos, no seguimos. ¿Por qué? Porque no viene del hombre interior, sino de la mente.
Si el hombre interior no está fortalecido no importa la condición de la mente, lo cumplirá.
El espíritu debe estar fortalecido para no caer en la tentación, la duda y lo que decidamos lo cumplimos.
Emociones: La voluntad afecta las emociones. El hombre interior produce emociones, rabia, coraje, celos, pasión. El espíritu toma control y autoridad de las emociones. (Jn.14:27)
Mat.26: 20,25 y 30. Jesús celebra la Pascua con Judas sabiendo que lo iba a entregar y después terminó cantando.
Conciencia: Se recibe la experiencia del espíritu. aquí se nos hace presente nuestra identidad en relación con Dios y con los demás. Cuando es activada por el Espíritu Santo, sabemos quiénes somos y cómo relacionarnos con Dios. Dios es Espíritu, su comunión es con nuestro espíritu por su Espíritu. (Jn.16:8)
El espíritu detecta la diferencia entre el mover del alma y el mover del espíritu, el hombre interior se mueve por la fe, la vida almática se mueve por lo que ve, es independiente de Dios, tiene sus propios pensamientos y razonamientos; pero la vida espiritual o el hombre interior se desarrolla buscando el rostro de Dios.
La Palabra de Dios aumenta nuestra fe y ambas nos dan fortaleza espiritual.
Podemos tener una vida espiritual flaca y débil. Necesitamos llenarnos del Espíritu Santo para ser fortalecidos y ser un creyente espiritual. (Ef.6:10)
¿Cómo entonces fortalecemos nuestro hombre interior?
- Por La Palabra de Dios,
- El ayuno,
- La oración (Mat.26:41)
- Nos da seguridad,
- Nos ayuda a no caer en tentación,
- No seremos movidos por las circunstancias, a pesar de todo tendremos paz,
- Tomaremos decisiones de acuerdo a la voluntad de Dios; por lo tanto tendremos discernimiento,
- Sabremos quiénes somos en Cristo y
- Aumenta nuestra fe.
DIOS TE BENDICE.
Bibliografía: Diccionarios RAE. BIBLIA TODO. Pastor Otoniel Font.
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