Algunos teólogos consideran la Parábola
del hijo pródigo como la obra maestra de
todas las parábolas de Jesús, por las riquezas de sus enseñanzas. Sigamos
descubriendo las actitudes de sus personajes.
Cuando el hijo mayor se enojó y decide no
entrar a la fiesta, vemos nuevamente el amor del padre y sus esfuerzos para la reconciliación. El padre
sale para reconciliar
al hijo mayor de la misma manera que salió para recibir al hijo menor. Él
deseaba la unidad de la
familia.
Pero hay una diferencia entre los dos
hermanos: el hijo menor tenía el corazón abierto al padre, el hijo mayor había
endurecido su corazón, toma una actitud de siervo, aunque era hijo; reconoció a su hermano como
hijo, pero nunca se dio a sí mismo el título de hijo. Indiscutiblemente, el
hijo menor conocía más el carácter de su padre y por eso volvió.
Aquí la clave es el estado de nuestro
corazón, la transformación y la renovación de nuestras mentes. Solo Jesucristo
viviendo en nuestras vidas puede revelar la naturaleza de Dios como Padre a
través de Su Palabra.
“Pero
Dios mostró el gran amor que nos tiene al enviar a Cristo a morir por nosotros
cuando todavía éramos pecadores”. (Ro.5:8) NTV.
REFLEXIÓN:
¿Qué tanto conoces el carácter de Dios?
¿Qué papel desempeñas en tu familia en
medio de los conflictos? ¿Pacificador? ¿Peleador?
ORO, para que decidas volver al Padre a
través de Jesús, renueves tu mente a través de Su Palabra y así puedas conocer
Su carácter y reflejarlo a los que están cerca de ti. En el nombre de Jesús.
Amén.

DIOS TE BENDICE
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