Ir al contenido principal

DEVOCIONAL: “ACTITUD Y COMPORTAMIENTO” (18)

 




 

El Salmo 34, es una canción de David cuando se hizo el loco para que Abimelec lo expulsara de sus tierras y así poder salir de allí. Él estaba huyendo de Saúl quien quería matarlo y busca refugio con este rey filisteo. Pero el rey al reconocerlo sabe que tiene un rehén muy valioso y entonces decide detenerlo. Al final, David reflexiona y comprende que el secreto para recobrar su libertad no fue su astucia sino la búsqueda del Señor, la alabanza continuamente en sus labios, una actitud de gratitud.

Leamos los primeros 9 versículos y descubramos lo que David experimentó al alabar al Señor en los momentos de crisis:

Bendigo al Señor en todo tiempo; en mis labios siempre hay una alabanza para él. Mi alma alaba al Señor. Todos ustedes los que están tristes, escuchen mi alabanza y alégrense. Honren al Señor conmigo; exaltemos todos su nombre. Porque consulté al Señor y él me respondió. Él me salvó de todos mis temores. Busquen su ayuda y obtendrán respuesta; no se decepcionarán. Este pobre hombre clamó le pidió ayuda al Señor, y él me escuchó y me sacó de todos mis peligros. El ángel del Señor protege y salva a quienes le aman. Saboreen al Señor y vean lo bueno que es él. Afortunado el que confía en él. Todos ustedes, respeten al Señor porque los que aman al Señor nada les falta.

(PDT)

David nos reta a que degustemos, saboreemos al Señor; pero no al sentido del gusto físico, sino hacia la idea de evaluar, discernir en las cosas buenas aún en la calamidad y dar gracias al Señor. Siempre habrá un motivo para alabar a Dios en medio de una crisis.


¡DIOS TE BENDICE!





Comentarios