Ir al contenido principal

ENSEÑANZA: “OIR LA PALABRA DE VERDAD” (7)



 


 

PROPÓSITOS:

Aprender las actitudes que interfieren en la meditación bíblica.

INTRODUCCIÓN:

Recordemos que la meta de la meditación bíblica es escuchar la voz de Dios, que tengamos una relación estrecha con Él y que creamos que siempre está   dispuesto a hablar a nuestro corazón de cualquier tema porque Dios se interesa por todo lo que a nosotros nos interesa en la vida, aún de nuestros pecados produciendo convicción para que nos arrepintamos y nos acerquemos más a Él.

La meditación debe ser la actividad diaria más importante para los seguidores de Cristo, el aspecto más importante en su vida debe ser su relación con el Señor y esto determina todo lo demás. ¿Consideramos que el tiempo a solas con Dios es el tiempo más importante para mí?  Esto medirá mi amor por Él.

¿Cómo puede un hombre mantenerse puro? Obedeciendo tu  palabra. Me esforcé tanto para encontrarte; no permitas que me aleje de tus mandatos. He guardado tu palabra en mi corazón, para no pecar contra ti. Te alabo, oh Señor, enséñame tus decretos. Recité en voz alta todas las ordenanzas que nos has dado. Me alegré de tus leyes tanto como en las riquezas. Estudiaré tus mandamientos y reflexionaré sobre tus caminos- Me deleitaré en tus decretos y no olvidaré tu palabra.

Salmos 119: 9, 16 NTV.

 

La manera más práctica de seguir adelante es tener un corazón absorto en La Palabra de Dios, es decir, dirigir toda mi atención a Él, aislarme en todo lo que me rodea; enfocarme, dando una dirección deliberada a la meditación. Cuando el salmista habla de esforzarse, está hablando de una decisión voluntaria, intencionada y con propósito; lo cual lo llevará a llenar la mente, los pensamientos de La Palabra.

 La vida externa emana de lo interno y esta se manifestará en contar o recitar en voz alta, en las emociones y en la obediencia.

El salmista se esfuerza, memoriza, (estudia) se instruye, reflexiona (presta atención) lo cual lo llevará a una decisión de disfrutar de La Palabra obedeciendo. (Tomado del comentario bíblico Siglo XXI).

REFLEXIÓN:

¿Qué me hace falta para tener un corazón absorto en La Palabra de Dios para ser sensible a su voz?

*      DOS MEDITACIONES  BIBLICAS DIFERENTES:

MEDITACIÓN EQUIVOCADA Y MEDITACIÓN DEPENDIENDO DE DIOS.

En Ex.33:1,3, el Señor le promete a Moisés la tierra prometida.

En Números 13:1 ; 17,29, nos muestra lo que los 10 espías observaron y el informe que dieron al pueblo.

En Números 13;30: El informe de Josué y Caleb.

Números 14: 1,14: El pueblo grita y llora por el informe de los 10 y la respuesta de Josué y Caleb-

Los 10 espías tuvieron una meditación equivocada, no meditaron en la promesa que Dios les había hecho, sino que enfocaron su corazón en lo que vieron, en lo que sintieron y en lo que temieron. Se dejaron atrapar de las emociones del momento, se desesperaron y se olvidaron de lo que conocían del carácter de Dios. Dejaron que sus emociones gobernaran sus vidas en lugar de la fe en Dios; lo cual produjo incredulidad, rebeldía, rechazo de los planes de Dios lo que se traduce como rechazo a la voluntad de Dios.

Josué y Caleb, les recuerda las promesas, la fidelidad de Dios, si él prometió que la tierra sería buena, era buena, ellos lo vieron con sus propios ojos.

Cuando nos enfocamos en La Palabra de Dios, la fe nos fortalece, se amplía la percepción que tenemos de Dios, (que es Todopoderoso, que tiene todo bajo control), aumenta nuestro amor por Él, calma nuestro espíritu y sentimientos, nos da paz y gozo e infunde un sentido de seguridad pese a lo que enfrentemos en la vida.

El temor engaña, podemos escoger: ver la tierra prometida o ver el desierto.

¿En qué enfocamos nuestra vida? ¿En lo que está a nuestro alrededor? ¿En lo que Dios nos ha prometido?

Cuando la angustia, la desesperación, la incertidumbre surge a nuestro alrededor, meditemos primero en La Palabra de Dios antes de unirnos.

 



 


DIOS TE BENDICE

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Comentarios