PROPÓSITOS:
Aprender las actitudes que
interfieren en la meditación bíblica.
INTRODUCCIÓN:
Recordemos
que la meta de la meditación bíblica es escuchar la voz de Dios, que tengamos
una relación estrecha con Él y que creamos que siempre está dispuesto a hablar a nuestro corazón de
cualquier tema porque Dios se interesa por todo lo que a nosotros nos interesa
en la vida, aún de nuestros pecados produciendo convicción para que nos
arrepintamos y nos acerquemos más a Él.
La
meditación debe ser la actividad diaria más importante para los seguidores de
Cristo, el aspecto más importante en su vida debe ser su relación con el Señor
y esto determina todo lo demás. ¿Consideramos que el tiempo a solas con Dios es
el tiempo más importante para mí? Esto
medirá mi amor por Él.
¿Cómo puede un hombre mantenerse puro? Obedeciendo tu palabra. Me esforcé tanto para encontrarte;
no permitas que me aleje de tus mandatos. He guardado tu palabra en mi corazón,
para no pecar contra ti. Te alabo, oh Señor, enséñame tus decretos. Recité en
voz alta todas las ordenanzas que nos has dado. Me alegré de tus leyes tanto
como en las riquezas. Estudiaré tus mandamientos y reflexionaré sobre tus
caminos- Me deleitaré en tus decretos y no olvidaré tu palabra.
Salmos 119: 9, 16 NTV.
La manera más práctica de seguir adelante es tener un
corazón absorto en La Palabra de Dios, es decir, dirigir toda mi atención a Él, aislarme en todo lo que me
rodea; enfocarme, dando una dirección deliberada a la meditación. Cuando el
salmista habla de esforzarse, está hablando de una decisión voluntaria,
intencionada y con propósito; lo cual lo llevará a llenar la mente, los
pensamientos de La Palabra.
La vida externa emana de lo interno y esta se
manifestará en contar o recitar en voz alta, en las emociones y en la
obediencia.
El
salmista se esfuerza, memoriza, (estudia) se instruye, reflexiona (presta
atención) lo cual lo llevará a una decisión de disfrutar de La Palabra
obedeciendo. (Tomado del comentario bíblico Siglo XXI).
REFLEXIÓN:
¿Qué
me hace falta para tener un corazón absorto en La Palabra de Dios para ser
sensible a su voz?
DOS MEDITACIONES BIBLICAS DIFERENTES:
MEDITACIÓN EQUIVOCADA
Y MEDITACIÓN DEPENDIENDO DE DIOS.
En Ex.33:1,3, el Señor le promete a Moisés la tierra
prometida.
En
Números 13:1 ; 17,29, nos muestra lo que los 10 espías observaron y el informe
que dieron al pueblo.
En
Números 13;30: El informe de Josué y Caleb.
Números
14: 1,14: El pueblo grita y llora por el informe de los 10 y la respuesta de
Josué y Caleb-
Los
10 espías tuvieron una meditación equivocada, no meditaron en la promesa que
Dios les había hecho, sino que enfocaron su corazón en lo que vieron, en lo que
sintieron y en lo que temieron. Se dejaron atrapar de las emociones del
momento, se desesperaron y se olvidaron de lo que conocían del carácter de
Dios. Dejaron que sus emociones gobernaran sus vidas en lugar de la fe en Dios;
lo cual produjo incredulidad, rebeldía, rechazo de los planes de Dios lo que se
traduce como rechazo a la voluntad de Dios.
Josué
y Caleb, les recuerda las promesas, la fidelidad de Dios, si él prometió que la
tierra sería buena, era buena, ellos lo vieron con sus propios ojos.
Cuando
nos enfocamos en La Palabra de Dios, la fe nos fortalece, se amplía la
percepción que tenemos de Dios, (que es Todopoderoso, que tiene todo bajo
control), aumenta nuestro amor por Él, calma nuestro espíritu y sentimientos,
nos da paz y gozo e infunde un sentido de seguridad pese a lo que enfrentemos
en la vida.
El
temor engaña, podemos escoger: ver la tierra prometida o ver el desierto.
¿En
qué enfocamos nuestra vida? ¿En lo que está a nuestro alrededor? ¿En lo que
Dios nos ha prometido?
Cuando
la angustia, la desesperación, la incertidumbre surge a nuestro alrededor,
meditemos primero en La Palabra de Dios antes de unirnos.
DIOS
TE BENDICE
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