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DEVOCIONAL: “ACTITUD Y COMPORTAMIENTO” (6)


 


Existe una historia de una joven esposa que durante la guerra siguió a su esposo hasta un campamento militar cerca del desierto de California. Las condiciones de vida eran primitivas y por eso, su esposo se había opuesto a que lo siguiera, pero ella quería estar con él.

El único alojamiento que encontraron fue una choza medio construida, cerca de una aldea india. El calor era insoportable durante el día, 45° a la sombra. El viento soplaba constantemente esparciendo polvo y arena sobre todas las cosas. Los días eran largos y aburridos. Sus únicos vecinos eran los indios y ninguno de los cuales hablaba inglés. Cuando a su esposo le ordenaban adentrarse en el desierto para dos semanas de maniobras, la soledad y las miserables condiciones de vida acabaron por derrotar a la esposa. Escribió a su madre diciéndole que volvía a casa. ¡No podía soportar más la situación!

A los pocos días recibió la respuesta de su madre que incluía dos líneas: “Dos hombres miraban a través de los barrotes de la misma cárcel: el uno veía lodo y el otro veía estrellas”. La mujer al leer estas dos líneas se sintió avergonzaba de sí misma. En realidad, no quería abandonar a su esposo. Entonces pensó: “Miraré estrellas”. Así que en los siguientes días se propuso hacer amistad con los indios pidiéndole que la enseñaran a tejer y a hacer cerámica. Al principio eran recelosos, pero pronto vieron su interés genuino y le brindaron su amistad. Se familiarizó con ellos. Pidió a su madre que le enviara libros, estudió las formas de cactus y de las yucas propias del lugar. Coleccionó conchas marinas que habían quedado en las arenas cuando estas habían sido el suelo del océano. Y a medida que estudiaba el desierto, este cambiaba de un lugar desolado a uno de belleza.

Con el tiempo llegó a ser tan experta en esta área que escribió un libro. ¿Qué había cambiado? Ni el desierto ni los indios. Había cambiado su actitud y eso había transformado una experiencia miserable en una altamente gratificante.

Recordemos que la vida fue creada por Dios para incluir una multitud de experiencias agradables, pero también fue diseñada con una carrera de obstáculos para desarrollar carácter, para que crezcamos espiritualmente y nuestras mentes sean transformadas en la misma actitud que tuvo Cristo.

“Dejen que el Espíritu les renueve los pensamientos y las actitudes” (Efesios 4:23) NTV. Y esto solo se logra llenándonos de La Palabra de Dios.

REFLEXIÓN:

¿Qué estoy mirando detrás de la situación que estoy viviendo? ¿Lodo? ¿Estrellas?

¡Que la paz de Dios siga llenando tu vida!

DIOS TE BENDICE.

 

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