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DEVOCIONAL: “DIOS ES UN DIOS DE OPORTUNIDADES” (3)

 




 

Simón, a quien Jesús le cambia el nombre por Pedro, llevaba quizás una vida normal, en su trabajo habían días buenos y días muy regulares. Jesús lo visita en su área de trabajo y aunque no era pescador sino un carpintero, Pedro no subestima Sus palabras y no pierde la oportunidad de intentar de nuevo echar las redes mar adentro. Y ¡qué sorpresa!

A partir de este momento Pedro no fue el mismo: decidió seguir a Jesús, decidió no seguir siendo un pescador común y corriente para convertirse en su discípulo.

Jesús lo hizo un hombre de renombre, fue conocido después como el líder de la Iglesia cristiana en Jerusalén. Pedro, ejerció el poder de líder de los 12 discípulos, era el portavoz del grupo.

Cuando llegó el momento de elegir quien iba a remplazar a Judas, él tomó la iniciativa basándose en lo que ya estaba escrito en los Libros de Salmos 69:25 y 109:8.

Cuando todos estaban sorprendidos y asombrados por el bautizo del Espíritu Santo en el día de Pentecostés; él fue quien se puso de pie junto con los 11 discípulos y alzó la voz para que todos escucharon, había gente de todas las naciones. Explicó lo que había sucedido, no estaban ebrios, era el cumplimiento de las profecías de Joel (2:28,29) y de Juan el Bautista. (Luc.3:16) Pedro citó otros Salmos de David explicando las profecías que hablaban del Mesías que resucitaría.

Los que hicieron caso al tremendo mensaje se bautizaron y se unieron al grupo de creyentes más de 3 mil personas. (Hechos 2: 1,36).

Pedro no perdió la oportunidad del llamado de Jesús y de obedecer cuando le dijo: “boga mar adentro”. En Cristo, desarrolló su liderazgo basado en el conocimiento de La Palabra.

REFLEXIÓN:

·         ¿Qué fue lo que hizo a Pedro diferente?

·         ¿Qué puedo aprender de Pedro?

·         ¿Realmente valoro el llamado que Jesús me ha hecho?

Oro al Padre para que el poder de Su Espíritu me dé la revelación para no subestimar el llamado de Jesús y así pueda desarrollar el plan que Él tiene para mí. En el nombre de Jesús. Amén.

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