“La
adversidad del hombre es la oportunidad de Dios”:
John Philips (Traductor del Nuevo
Testamento en inglés moderno)
El ciego Bartimeo vio
una oportunidad que por allí pasaba
Jesús y se sentó al lado del camino a esperarlo. Cuando oyó que venía, comenzó
a gritar:
¡Jesús, Hijo de David,
ten compasión de mí! Muchos lo regañaron
y le decían que se callara, pero el hombre gritaba aun más: ¡Hijo de David, ten
compasión de mí! Entonces Jesús se detuvo y dijo: Llámenlo. Llamaron al ciego y
le dijeron: Anímate y levántate, Jesús te está llamando. El ciego se quitó el
manto, dio un salto y fue donde estaba Jesús. Jesús le dijo: ¿Qué quieres que
haga por ti? El ciego respondió: “Maestro, quiero ver de nuevo”. Jesús le dijo:
“Puedes irte, tu fe te ha sanado” Enseguida el hombre pudo ver y siguió a Jesús
por el camino. (Marcos 10: 46, 52).
Bartimeo pudo ver lo que
podía significar el paso de Jesús en su vida y gracias a esta claridad,
reaccionó y de modo certero no perdió la oportunidad de
recibir su milagro. No le importó los que querían callarlo y quitarle la oportunidad,
él gritaba aún más, no desaprovechó la oportunidad.
Aprovecha lo que más
puedas, no te rindas a pesar que quieran quitarte la oportunidad.
Recibe a Jesús en tu
vida para que te de mayor claridad de lo que Él significa para ti.
Jesús abre nuestros ojos espirituales para que podamos ser sensibles a las oportunidades.
DIOS TE BENDICE

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