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DEVOCIONAL: EL PECADO Y EL PERDÓN (49)



 


 

David sigue escribiendo en el Salmos 51: 7, 12 RVR:

Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve. 8.- Hazme oír gozo y alegría, y se recrearán los huesos que has abatido. 9.- Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis maldades. 10.- Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. 11.- No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu Santo Espíritu. 12,- Vuélveme el gozo de tu salvación, y espíritu noble me sustente.

En los versículos anteriores David muestra arrepentimiento en su confesión, reconoce sus pecados, pide perdón y limpieza y no esconde nada a Dios.

En estos versículos empieza su restauración pidiéndole:

1.    Que lo purifique con hisopo.

2.   Que pueda experimentar gozo y alegría.

3.  Que esconda su rostro de sus pecados.

4.  Que borre todas sus maldades.

5.   Que produzca en él un cambio interno: un corazón limpio.

6.  Que no lo eche de delante de él y no le quite su Santo Espíritu.

7.   Que le devuelva el gozo de su salvación.

El hisopo es una hierba asociada a los rituales de limpieza y purificación del sacerdote del antiguo testamento. El agua era rociada con un mango de hisopo y fue también utilizada en la Pascua para aplicar la sangre del cordero al dintel y poste de la casa. Está simbólicamente relacionada con la limpieza del alma.

Ustedes han llegado a Jesús, el mediador del nuevo pacto entre Dios y la gente, y también la sangre rociada, que habla de perdón en lugar de clamar venganza como la sangre de Abel.

Hebreos 12: 24 NTV.

Su obra consumada en la cruz, permitió que recibiéramos el Espíritu Santo para llevar una vida de libertad. (Juan 16:7) y nos diera un nuevo corazón (2Co. 5:17) porque no podemos hacer lo bueno por nuestros propios esfuerzos.

Meditemos en estos versículos con una actitud de oración.

¡Él está y nunca nos dejará, mora en nosotros!

 

DIOS TE BENDICE.

 

 

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