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DEVOCIONAL: EL PECADO Y EL PERDÓN (52)




 

Les digo la verdad: si alguien oye mis palabras y cree en el que me envió, tiene vida eterna y no será juzgado, porque ya ha pasado de la muerte a la vida.

Juan 5: 24 PDT

El hombre puede escoger dos destinos: condenación y muerte o vida. Jesús sostiene que al oír su palabra y el creer en el que lo envió (Su Padre) son conceptos inseparables, conducen a la vida eterna, es decir, vivir con Dios para siempre.

Aquí se describe en términos de un traslado de la condenación y muerte a la vida, la cual se efectúa al instante que uno deposita su fe en el Hijo de Dios.

Notemos los verbos en tiempo presente: “oye”, “cree” y “tiene”. Estos describen una actitud dinámica de relación personal y resultados vivificantes que son actuales y eternos.

El pecado es la muerte del alma. Un hombre muerto en delitos y pecados no tiene ningún deseo por lo espiritual. Un pecador regenerado se convierte en un alma viviente, vive una vida de santidad y experimenta un nuevo nacimiento.

Ha recibido el perdón judicial.

¡Nadie como nuestro Dios!

OREMOS:

Padre, gracias por enviarnos a tu Hijo para que pudiéramos tener vida eterna. Gracias porque al oír La Palabra, creer en ella y tenerla podemos convertirnos en nueva creación, experimentar tu santidad y perdón judicial. Gracias Jesús por dar tu vida por nosotros. Amén.

 

DIOS TE BENDICE.

 

 

 

 

 

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