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DEVOCIONAL: LA PREEMINENCIA DE DIOS (PORQUE TUYO ES EL REINO 4)



 

Recordemos que rendirse es también dejar de resistirse. Y resistirse es "oponerse, estar en contra, resistencia violenta, colocarse frente a frente contra el adversario, mantenerse uno en su terreno y no moverse de allí". (Diccionario del hebreo, griego y arameo de palabras bíblicas).

Lo opuesto de resistir es "aceptar, estar de acuerdo, ceder" (WordHippo).

¿Será que nosotros nos hemos resistido a Dios?

Yo creo que sí, y muchísimas veces.

  • Por ejemplo, cuando no aceptamos ni obedecemos Su Palabra no estamos rindiendo nuestras mentes ni voluntad a Dios sino al enemigo. Esto nos lleva a rechazar el arrepentimiento, a no entender lo espiritual y por supuesto a no reconocer al Señor como el Rey de nuestras vidas, como el único Dios que tiene la preeminencia en todo.
  • Cuando no rendimos nuestro cuerpo para expresar su amor, su perdón y su carácter; 
  • cuando no rendimos nuestro tiempo en oración, en congregarnos, en servirle en su reino.

Rendirnos a Dios nos da salvación, nos da el privilegio de vivir cerca de él y de servirle.

¿De qué manera práctica puedo rendirme a Dios?

Rodéate de La Palabra de Dios de acuerdo a la situación o prueba que estés viviendo y para cualquier circunstancia;  esto también dará paz a tu corazón para que puedas tomar decisiones según la sabiduría de Él.

De esa manera lo reconocemos como nuestro Rey y podremos decir: tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén. (Mateo 6: 13 RVR)

DIOS TE BENDICE.



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