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DEVOCIONAL: LA PREEMINENCIA DE DIOS (PORQUE TUYO ES EL REINO 2)



 

Nosotros no somos capaces de hacer la voluntad de Dios, no somos capaces de dirigir nuestras vidas de modo que le agrade a Él. Cuando aceptamos a Jesús como nuestro Salvador, también lo aceptamos como Señor de nuestras vidas. Y su señorío es su reinado sobre nosotros. 

Cuando decimos "tuyo es el reino", nuestra respuesta debe ser sumisión, rendición a su reino. 

Si rendirse significa perder, ceder, confiar; es bueno rendirse? Es justo rendirse? ¿Por qué debo rendirme para que su reinado venga sobre mi vida?

El primer beneficio es porque me da salvación. Es imposible ser un hijo de Dios y entrar al cielo mientras siga diciendo: "Estoy decidiendo por mí mismo lo que hago con mi vida".

Serás salvo si reconoces abiertamente que Jesús es el Señor y si crees de todo corazón que Dios lo levantó de la muerte. Pues Dios te aprobará si crees de todo corazón y te salvará si con tu boca lo anuncias a otros. (Ro.10: 9,10 PDT).

OREMOS:

Padre nuestro que estás en el cielo. Santificado sea tu nombre porque eres el Dueño, Señor y Rey de todo el universo. Quiero que tu reino venga a mi vida. Reconozco que tu Hijo Jesucristo es el Señor, creo con todo mi corazón que Tú lo levantaste de los muertos, quiero que gobiernes mi vida y por eso te pido que perdones mis pecados, produzcas arrepentimiento para que tu señorío venga a mí y cuando diga "tuyo es el reino", te esté reconociendo como mi único Dios.

Te doy muchas gracias. En el nombre de Jesús. Amén.

DIOS


TE BENDICE.

Bibliografía: ¿Cómo debo rendirme a Dios? Dr. Marten Visser.


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