En el principio, antes de la creación del mundo, ya existía la Palabra, la Palabra estaba con Dios y era Dios. Estaba ahí con Dios en el comienzo.
Juan 1: 1,2 PDT
La Palabra es una referencia a Jesús y está representando la mente de Dios, sus propósitos y sus planes. El mismo Jesús nos revela la mente y propósitos de Dios.
A pesar que Dios dio a la humanidad su Palabra escrita y manifiesta en la naturaleza, en las conciencias de los hombres, en las tablas de la Ley y más tarde envió a los profetas para que personalmente aclararan el mensaje de Su Palabra; no entendieron.
Por eso, Dios Hijo se hizo carne, para ser modelo de la voluntad de Dios para la humanidad.
Jesucristo, es la perfecta revelación de Dios de él mismo en la carne, es la revelación máxima de la voluntad de Dios.
Jesucristo se hizo Hombre para morir, garantizando así la restauración entre Dios y su creación.
Jesucristo es la Palabra, nuestra unión e identificación con Él nos lleva a alcanzar sabiduría y conocimiento. (Colosenses 2:31 PDT)
REFLEXIÓN:
¿Desde cuándo existía La Palabra?
¿Quién era La Palabra y con quién estaba?
Si nos unimos a Jesús y nos identificamos con Él, qué beneficios alcanzamos?
¿Vale la pena adquirir sabiduría y conocimiento?
¿Por qué?
OREMOS:
Padre, santificamos tu nombre por tu Hijo Jesucristo. Te damos gracias porque en Él está representado tus propósitos, tus planes, tu sabiduría y conocimiento. Te pido que me seduzcas más a él para conocerlo cada vez más, poder identificarme con Él y cumplir lo que planeaste para mí. En el nombre de Jesús. Amén.
DIOS TE BENDICE
Bibliografía: Dc. Baruch Korman.
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