Recordemos la importancia de la revelación de la Palabra de Dios en nuestras vidas, porque solo mediante ella podemos conocer a Dios, a su Hijo y el plan de salvación.
Que la revelación trae consigo la luz y esta luz ilumina todas las áreas oscuras del alma y que cuando estamos en pecado, éste impide que la luz de Cristo entre a nuestras vidas, es lo que la Biblia llama el velo y no permite que cuando leamos la Palabra no la entendamos, produzca ceguera y sordera espiritual, indiferencia por las cosas espirituales, pasividad, somnolencia espiritual. Se apodera entonces un espíritu de estupor o de sueño.
Si no hay revelación estamos en tinieblas, no hay discernimiento; si hay revelación hay vida, avivamiento, restauración y transformación.
¿Qué hacer para que haya avivamiento, un despertar en nuestras vidas y en consecuencia en la iglesia?
Despertar en hebreo es Ür, remover, provocar, sentirse emocionado. (Biblicom).
Es interrumpir el sueño a quien está durmiendo, hacer que reflexione o recapacite. (RAE).
Avivar: Excitar, animar, encender, hacer que arda más el fuego, hacer que de más claridad. (Diccionario español).
En 2Timoteo 1:6; Pablo le aconseja a Timoteo que avive el fuego del don que hay en él.
En La Biblia encontramos la historia de un hombre que trajo avivamiento a una ciudad y él nos da las claves para que nosotros nos despertemos: este hombre era copero del rey en Susa. Cuando el rey Nabucodonosor destruyó la ciudad de Jerusalén, éste se trajo a muchos judíos cautivos y entre ellos a Nehemías.
Un día él pregunta a uno de sus hermanos que habían llegado de Jananí por los hombres de Judá y por los que habían sobrevivido a la cautividad y también por Jerusalén y ellos le respondieron: "Las cosas no andan bien, los que regresaron a Judá viven en una situación lamentable y humillante, las murallas de Jerusalén siguen destruidas y sus puertas quemadas" (Nehemías 1:1,3 RVR)
Cuando Nehemías escuchó esto se sentó a llorar y durante varios días ayunó y oró al Dios del cielo, le pidió perdón por los pecados de su pueblo y que le diera gracia ante los ojos del rey para que lo dejara ir a Judá a reedificarla. (Nehemías 2: 2,4).
El rey le concedió el permiso y le facilitó todo para que viajara sin contratiempos .(Nehemías 2: 4,9 RVR).
Primera clave para que haya en nosotros un despertar: Nehemías entendió el plan o el propósito que Dios tenía para él y por lo tanto, le dio la visión.
Reflexión: ¿Cuál es el propósito que Dios tiene para mi? ¿Cuál es mi visión?
Después que reconstruyeron la muralla con mucha oposición, todo el pueblo se reunió en la plaza y le pidieron al sacerdote Esdras que trajera el libro de Moisés para que se los leyera. (Nehemías 8:1,12 RVR).
Ellos estuvieron atentos y entendieron.
Segunda clave para que haya un despertar: Enseñar La Palabra, explicarla para que la entiendan, para que haya interpretación, es decir, cómo aplicarla a la vida.
En medio de La Palabra fluyó gozo y para ellos fue un día especial consagrado al Señor. (Nehemías 8:9)
El gozo se restaura a través de enseñanza de La Palabra y de la comunión entre hermanos. El gozo fue dado en un contexto de un servicio de Palabra y comunión. (Nehemías 8: 10,12)
Reflexión:
¿Cuánto tiempo estudio La Palabra de Dios?
¿Qué me distrae?
¿Presto atención a La Palabra?
Tercera clave para que haya un despertar: Ayuno, confesión de pe cados y adoración. (Nehemías 9: 1,3)
Nehemías y Esdras provocaron un despertar, un avivamiento. Podemos provocar un despertar en la familia, en un grupo pequeño. Pero hay que ir a la segunda milla.
"Levántense y alaben al Señor su Dios, porque él vive desde la eternidad hasta la eternidad." (Nehemías 9:5 NTV)
DIOS TE BENDICE.

Comentarios
Publicar un comentario