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ENSEÑANZA: ¡DESPIÉRTATE! (2)

 

Recordemos la importancia de la revelación de la Palabra de Dios en nuestras vidas, porque solo mediante ella podemos conocer a Dios, a su Hijo y el plan de salvación.

Que la revelación trae consigo la luz y esta luz ilumina todas las áreas oscuras del alma y que cuando estamos en pecado, éste impide que la luz de Cristo entre a nuestras vidas, es lo que la Biblia llama el velo y no permite que cuando leamos la Palabra no la entendamos, produzca ceguera y sordera espiritual, indiferencia por las cosas espirituales, pasividad, somnolencia espiritual. Se apodera entonces un espíritu de estupor o de sueño.

Si no hay revelación estamos en tinieblas, no hay discernimiento; si hay revelación hay vida, avivamiento, restauración y transformación.

¿Qué hacer para que haya avivamiento, un despertar en nuestras vidas y en consecuencia en la iglesia?

Despertar en hebreo es Ür, remover, provocar, sentirse emocionado. (Biblicom).

Es interrumpir el sueño a quien está durmiendo, hacer que reflexione o recapacite. (RAE).

Avivar: Excitar, animar, encender, hacer que arda más el fuego, hacer que de más claridad. (Diccionario español).

En 2Timoteo 1:6; Pablo le aconseja a Timoteo que avive el fuego del don que hay en él.

En La Biblia encontramos la historia de un hombre que trajo avivamiento a una ciudad y él nos da las claves para que nosotros nos despertemos: este hombre era copero del rey en Susa. Cuando el rey Nabucodonosor destruyó la ciudad de Jerusalén, éste se trajo a muchos judíos cautivos y entre ellos a Nehemías.

Un día él pregunta a uno de sus hermanos que habían llegado de Jananí por los hombres de Judá y por los que habían sobrevivido a la cautividad y también por Jerusalén y ellos le respondieron: "Las cosas no andan bien, los que regresaron a Judá viven en una situación lamentable y humillante, las murallas de Jerusalén siguen destruidas y sus puertas quemadas" (Nehemías 1:1,3 RVR)

Cuando Nehemías escuchó esto se sentó a llorar y durante varios días ayunó y oró al Dios del cielo, le pidió perdón por los pecados de su pueblo y que le diera gracia ante los ojos del rey para que lo dejara ir a Judá a reedificarla. (Nehemías 2: 2,4).

 El rey le concedió el permiso y le facilitó todo para que viajara sin contratiempos .(Nehemías 2: 4,9 RVR).

Primera clave para que haya en nosotros un despertar: Nehemías entendió el plan o el propósito que Dios tenía para él y por lo tanto, le dio la visión.

Reflexión: ¿Cuál es el propósito que Dios tiene para mi?  ¿Cuál es  mi visión?

Después que reconstruyeron la muralla con mucha oposición, todo el pueblo se reunió en la plaza y le pidieron al sacerdote Esdras que trajera el libro de Moisés para que se los leyera. (Nehemías 8:1,12 RVR).

Ellos estuvieron atentos y entendieron. 

Segunda clave para que haya un despertar: Enseñar La Palabra, explicarla para que la entiendan, para que haya interpretación, es decir, cómo aplicarla a la vida.

En medio de La Palabra fluyó gozo y para ellos fue un día especial consagrado al Señor. (Nehemías 8:9)

El gozo se restaura a través de enseñanza de La Palabra y de la comunión entre hermanos. El gozo fue dado en un contexto de un servicio de Palabra y comunión. (Nehemías 8: 10,12)

Reflexión:

¿Cuánto tiempo estudio La Palabra de Dios?

¿Qué me distrae?

¿Presto atención a La Palabra?

Tercera clave para que haya un despertar: Ayuno, confesión de pe cados y adoración. (Nehemías 9: 1,3)

Nehemías y Esdras provocaron un  despertar, un avivamiento. Podemos provocar un despertar en la familia, en un grupo pequeño. Pero hay que ir a la segunda milla.

"Levántense y alaben al Señor su Dios, porque él vive desde la eternidad hasta la eternidad." (Nehemías 9:5 NTV)

DIOS TE BENDICE.



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